1 de septiembre 2015 - 00:00

Dilma admite déficit en 2016 y se complica más

El presidente del Senado brasileño, Renan Calheiros, rodeado de los ministros de Planificación, Nelson Barbosa, y de Hacienda, Joaquim Levy, al recibir ayer el proyecto de presupuesto 2016.
El presidente del Senado brasileño, Renan Calheiros, rodeado de los ministros de Planificación, Nelson Barbosa, y de Hacienda, Joaquim Levy, al recibir ayer el proyecto de presupuesto 2016.
 Brasilia - El Gobierno brasileño presentó ayer el proyecto de presupuesto para 2016 en el que renuncia al objetivo del superávit fiscal y que, al contrario, prevé un déficit del 0,5 por ciento del PBI y un crecimiento económico de apenas el 0,2 por ciento. Esas cifras buscan ponerle presión al Congreso para que establezca nuevas fuentes de ingresos, pero arriesga a generar una reacción negativa de las calificadoras de riesgo, que podrían quitarle al país el grado de inversión.

En ese contexto, la Bolsa de San Pablo cayó ayer un 0,95% y acumuló una retracción del 8,18% en agosto, su peor desempeño mensual del año. Asimismo, el real se devaluó un 1,17% para cerrar en 3,6721 unidades por dólar y acumular una pérdida de un 5,91% en el mes.

El rojo fiscal del año que viene fue admitido ayer por el ministro de Planificación, Nelson Barbosa, quien explicó que el mismo equivaldrá a 30.500 millones de reales, unos 8.410 millones de dólares.

El Gobierno estimaba hasta ahora un superávit primario del 0,7% del PBI para el próximo año.

Barbosa dijo a la prensa que el Gobierno de Dilma Rousseff sólo podría evitar el déficit en 2016 si llega a un acuerdo con el Congreso para reducir el gasto público.

El proyecto fue entregado por Barbosa y su par de Hacienda, Joaquim Levy. Se trató de la primera vez que el Gobierno admite en un cálculo de esa naturaleza que no podrá recaudar el dinero necesario para financiar el gasto público, lo cual revela la dimensión de las dificultades económicas del país.

Inicialmente, se había pensado que el déficit fiscal primario (antes del pago de deuda) de 30.500 millones de reales podía ser compensado con la restauración del impuesto al cheque, derogado hace ocho años. Sin embargo, la resistencia de los empresarios y los legisladores oficialistas hizo al Gobierno desistir de esa idea.

El propio vicepresidente, Michel Temer, que se presenta como la voz del empresariado, dijo que un aumento de la presión tributaria es "intolerable".

Por otra parte, Temer defendió la formación de una "alianza nacional" para enfrentar las crisis económica y política del país.

El vicepresidente, quien reemplazaría a Dilma en caso de un juicio político, dijo que la presentación de un presupuesto con déficit fiscal es "extremadamente preocupante".

En términos de PBI, el presupuesto es más optimista que los analistas privados. El Gobierno prevé para el año próximo una expansión del 0,2%, mientras que el mercado ve un segundo año de recesión: -0,4%.

El proyecto también calcula para 2016 una inflación del 5,4%, cercana al 5,51% que prevé el mercado financiero.

Agencias EFE, Reuters y ANSA, y Ámbito Financiero

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