El nuevo "gold standard" internacional es el intercambio automático de información entre países. Así se desprende de recientes informes de la OCDE y Naciones Unidas que proponen cambiar el modelo de Intercambio de Información Tributaria a Pedido (IITP) por el Intercambio de Información Tributaria Automático (IITA). La Confederación Suiza ha adoptado el denominado "Acuerdo Rubik" como alternativa a los convenios automáticos, firmado hasta ahora con el Reino Unido y Austria, y habiendo propuesto este acuerdo a varios países, entre ellos Argentina. Esta modalidad propicia mantener el anonimato con un costo consistente en la retención de un porcentaje de los saldos en activos financieros alcanzados por parte de los bancos suizos a favor del "home country" (país que lo impulsa). Los países nórdicos han suscripto la Convención de Asistencia Administrativa Mutua en Asuntos Tributarios. En Europa funciona la Directiva del Ahorro de la Unión Europea por la que 42 países y territorios intercambian información en forma automática. En EE.UU. existe el Programa de Intermediarios Calificados y su versión evolucionada el FATCA, el cual requiere que los bancos reporten automáticamente al Internal Revenue Service sobre activos de residentes norteamericanos. El sistema incentiva a los bancos a calificar como "Q1" y así mantener el secreto sobre las inversiones financieras en EE.UU. por parte de no residentes. Los IITA tienen una alta efectividad. Noruega ha informado que en 2009 el 38,7% de los casos en que recibiera información automática no habían sido reportados, mientras que Dinamarca utilizó la información recibida para conducir más de 1.000 auditorías en las que detectó un incumplimiento del 40%. La OCDE afirma en su informe "Automatic Exchange of Information" que un 75% del dinero que los europeos tienen en Suiza podría estar no declarado. Los países que aplican el mecanismo automático (IITA) son los únicos que intercambian real y significativamente información tributaria. Ocho países han superado el millón de registros anuales: Australia, Bélgica, Canadá, Francia, España, Suecia, Reino Unido y EE.UU. Este último ha superado los 2,5 millones de registros anuales (principalmente por intercambios bilaterales con Canadá y México). Un informe de Tax Justice Network estima que entre 1970 y 2007 se han fugado entre 150.000 millones y 200.000 millones de dólares de países menos desarrollados (LDC). En estos países la riqueza no declarada a 2010 estaría entre los 7,3 y 9,3 billones de dólares. Estos activos representarían entre un 25% y un 30% de los fondos offshore mundiales. Los primeros 10 países del ranking (entre los que figuran Brasil, Venezuela, México y Argentina) representan un 61% del total de los fondos offshore de los LDC. Argentina figura en el puesto 10 del ranking con un estimado de u$s 399.000 millones offshore. Si cruzamos esta cifra con datos oficiales, concluimos que los argentinos tendrían más de u$s 200.000 millones de fondos no declarados y fugados al exterior. Según la Heritage Fundation, Argentina es uno de los países con mayor carga tributaria y fuga de capitales. Los destinos más elegidos son Suiza, Uruguay y EE.UU. Con Uruguay existe un Tratado Específico de Intercambio de Información (TIEA) que únicamente funciona a pedido. Con Suiza se habría firmado un Convenio para evitar la Doble Imposición (CDI) con una cláusula de intercambio de información de alcance limitado. Con EE.UU. no existe un CDI ni un TIEA, por lo cual la situación es incluso más negativa. La detección del dinero en el exterior debería ser un objetivo central. No existe manera de hacerlo si no es a través del intercambio de información automático, por lo que este debería ser el eje de toda estrategia, siguiendo el camino de los países más avanzados. (*)Consultores impositivos y profesores de impuestos UBA.
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