6 de noviembre 2015 - 00:00

Divulgaron el acuerdo comercial Transpacífico y estalla polémica

Hace un mes, cuando el acuerdo de Asociación Transpacífico terminaba de negociarse en Atlanta (EE.UU.), numerosos grupos civiles ya expresaban críticas. Ahora, al conocerse el texto, las mismas se hicieron más fuertes.
Hace un mes, cuando el acuerdo de Asociación Transpacífico terminaba de negociarse en Atlanta (EE.UU.), numerosos grupos civiles ya expresaban críticas. Ahora, al conocerse el texto, las mismas se hicieron más fuertes.
 Washington - Los doce países firmantes del acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), entre ellos EE.UU., Japón, México, Chile y Perú, divulgaron ayer el texto completo del pacto, justo un mes después del cierre de las negociaciones. La divulgación de los detalles provocó fuertes quejas de sindicatos, legisladores y grupos de interés en Estados Unidos, así como la decisión del nuevo Gobierno liberal de Canadá de revisar en profundidad sus consecuencias para el país.

"Las reglas del comercio internacional colocan hoy a nuestros trabajadores y nuestras empresas en una posición desfavorable. el Acuerdo Transpacífico va a cambiar esa situación", dijo el presidente Barack Obama al presentar el texto en un discurso a la población.

Hasta ayer, la principal crítica era el secreto en que se había mantenido el pacto sellado en la ciudad de Atlanta.

El presidente estadounidense enfrentará una fuerte resistencia en su propio partido, entre otras de la principal precandidata presidencial, Hillary Clinton. Ella, como muchos legisladores demócratas, teme los efectos de la nueva liberalización comercial sobre el empleo, frente al respaldo de los legisladores republicanos.

"El TPP significa que Estados Unidos va a escribir las reglas del juego del siglo XXI", arengó Obama. "Sin este acuerdo, los competidores que no comparten nuestros valores, como China, decretarán las reglas de la economía mundial", lo que representaría "una amenaza para los empleos" locales, añadió. "Se trata de un nuevo tipo de acuerdo de libre comercio, que coloca a los trabajadores estadounidenses en primera línea", dijo.

Según el texto, unas 18.000 tasas arancelarias se verán reducidas prácticamente a cero.

Obama aseguró que se reducirán las tarifas aduaneras para sectores como la carne, los autos y los lácteos. Asimismo dijo que las empresas estadounidenses se beneficiarán de un reconocimiento pleno de los derechos de propiedad intelectual, algo que otros países temen pueda elevar los precios de los medicamentos.

Firmado tras cinco años de arduas negociaciones, el TPP reúne a Estados Unidos, Japón, Canadá, Australia, Brunei, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur, Vietnam y los latinoamericanos Chile, México y Perú. Los doce países representan, en conjunto, el 40% de la economía mundial, por lo que el entendimiento es considerado el más ambicioso en su tipo. El tratado no incluye a China, marginada de las negociaciones, por lo que es considerado un contrapeso al poderío comercial de ese país en el mundo.

Según una ley votada en junio en Estados Unidos, el Congreso deberá ratificar o rechazar el acuerdo comercial pero no podrá modificarlo. Todos los firmantes deberán hacerlo pasar por sus parlamentos.

En tanto, sindicatos, legisladores y grupos de presión norteamericanos salieron a expresar su repudio.

El principal sindicato estadounidense, AFL-CIO, dijo estar ahora "más seguro que nunca" de que el TPP "piensa en las empresas y no fue hecho para beneficiar a los asalariados".

Otros dirigentes sindicales, en tanto, señalaron que el texto contiene salvaguardas laborales débiles, mal redactadas e inaplicables. "Hay mejoras, pero no son significativas para los trabajadores", dijo Celeste Drake, especialista en comercio y globalización de AFL-CIO.

El representante de Comercio de Estados Unidos, Michael Froman, salió a responder esos temores, sobre todo en el sector automotor, y advirtió que intentar negociar partes del pacto desbarataría todo el paquete.

"Es peor de lo que pensábamos", dijo, sin embargo, Lori Wallach, directora de Public Citizen's Global Trade Watch.

"Ahora tenemos pruebas concretas de que el TPP amenaza a nuestras familias, a nuestras comunidades y nuestro medioambiente", deploró la organización Sierra Club, que se muestra sorprendida por la ausencia del término "cambio climático" en el texto.

También hubo reacciones fuera de Estados Unidos. En Canadá, el nuevo Gobierno liberal de Justin Trudeau anunció que revisará el acuerdo negociado por la anterior administración conservadora y que consultará a la opinión pública sobre el mismo.

La ministra de Comercio, Chrystia Freeland, recordó que productores de leche y trabajadores de empresas automotrices dicen que sus puestos de trabajo podrían verse amenazados por la caída de los aranceles.

Asimismo, el TPP también fue rechazado por organizaciones de agricultores de varios países, en especial en Japón.

Agencias Reuters, AFP y EFE,

y Ámbito Financiero

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