- ámbito
- Edición Impresa
Dolores del alma por un gran conocedor
Annette Bening lidera junto con Naomi Watts el muy buen elenco de «Amor de madres», sensible film de Rodrigo García, un conocedor del alma humana y experto en exponerla con sencillez y mano segura.
El título local parece demasiado unitivo. El original es «Mother and Child». Cada madre tiene su historia con su criatura, y su forma de amar, según le fue en la vida, y nada puede generalizarse en este sensible relato acerca de una mujer medio enojadiza que sobrelleva un dolor de adolescencia, cuando debió dar a su recién nacida, una joven profesional que detrás de su comportamiento independiente oculta penas de infancia, una esposa que ansía adoptar un bebé, y otras mujeres, cada una de las cuales ama como puede. Allí está la anciana a quien cuidar, y que parece querer más a la doméstica y su hija que a la propia hija que la mantiene, y está también la joven negra que toma examen a cada pareja de posibles adoptantes de su futuro bebé, al que nunca más volverá a ver, y la monja en cuya oficina de adopción se entrecruzan algunas historias.
Algunos formalistas se cuelgan de este entrelazamiento para burlarse de lo que llaman «carambolas de guionista», ignorando que tal recurso no es una moda, sino que viene de muy lejos, desde los mejores novelistas y folletinistas, que el cine lo usa desde siempre, y que la vida misma provee, todos los días, sus buenos ejemplos de carambolas y casualidades en todo tipo de circunstancia. Y que el público siempre agradece una historia a veces dolorosa, pero de final dulce donde todo se hilvana y se compensa, en especial cuando, como en este caso, a lo largo del relato se ha sabido tocar respetuosamente los sentimientos, y el público ha podido apreciar muy buenas observaciones sobre el carácter femenino, y muy buenas actuaciones.
Las actuaciones de este film son excelentes, empezando por Annette Bening y Naomi Watts. Y las observaciones son bien precisas y muy bien colocadas, sin ostentación, por el autor del film, Rodrigo García, el mismo de la memorable «Con solo mirarte». Director de mujeres, le llaman con razón y con envidia. Simple conocedor del alma humana, eso es este hombre. Y cualquiera sabe que no es nada simple conocerla de semejante forma, y exponerla ante nosotros así como lo hace, con sencillez, con mano suave y segura, llevarnos hacia lo profundo sin abismarnos, y ofrecernos al final una sonrisa sincera de consuelo y hasta de admiración por las razones del destino. Realmente, esta película vale la pena.


Dejá tu comentario