«Bar El Chino». Int.: Inés Arce, Beto Reyes, Stella Maris, Darío Vitale, Julio César Fernán y otros. (Viernes y sábados).
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El lugar tiene una historia muy larga. En 1937, en pleno barrio de Pompeya, el padre del cantor Jorge «El chino» Garcés fundó un almacén y despacho de bebidas (en el que no faltaban los juegos de cartas ni los tangos). Allí nació «La peña de los amigos», entre cuyos fundadores estuvieron precisamente «El chino» y la cantora Inés Arce, «La calandria».
De a poco, el viejo almacén fue dejando paso al bar y «El chino» pasó a ser un emblema de la noche porteña más tradicional, que supo atraer actores, músicos, directores de cine, periodistas y gente de la cultura local e internacional.
Documentales
Jorge Garcés -que además de cantar, oficiaba como relacionista público y hasta parrilleromurió en 2001, y cinco años después murió su esposa, que sostuvo, cuanto pudo, el bar en actividad. Después, lo que pasa muchas veces en estos casos, vino el cierre, el abandono y el derrumbe de un local que tenía, aún, paredes de adobe. Y quedaron dos documentales como memoria: el ya estrenado «Bar El Chino», y «El último aplauso», coproducción germano-japonesa, dirigida por el argentino Germán Kral, que se conocerá en breve. Eso, hasta que el lugar fue reconstruido y reabierto en agosto de 2007.
Poco a poco -nada es sencillo sin la presencia carismática del «Chino» Garcés-, el bar/restaurante va retomando su vieja historia. Falta, por exigencias lógicas de las habilitaciones municipales y de la buena convivencia, aquella «mugre» (inclusive, literalmente hablando) que había en el viejo boliche. Pero «El chino» no es una tanguería clásica, ni mucho menos. Hay un grupo de artistas que actúan con cierta regularidad y que se podría llamar «el elenco estable»: los guitarristas Ricardo Saladino y Pocho Muscato; los cantores Beto Reyes (además un muy simpático animador), Stella Maris, Darío Vitale, Julio César Fernán, Alicia Pintos, Oscar de la Calle, Roberto Ruiz, la maravillosa octogenaria Inés Arce (la de aquella fundacional Peña de los amigos).
Protagonismo
Pero como no hay presión de horarios -la «función» puede durar hasta las cuatro de la mañana o hasta que los comensales aguanten- ni programas cerrados, basta que alguien diga que quiere cantar para que pueda hacerlo, o anotarse para bailar con los artistas o con un mozo, y pasar así de público a protagonista.
Obviamente, nada será lo mismo para quienes conocieron el viejo bar, y que añorarán a Garcés y su fuerte personalidad. Pero es muy interesante que los nuevos dueños -en realidad los propietarios originales de la propiedad que alquiló durante años «el Chino»- hayan decidido reflotar ese lugar ya histórico; y sin dudas, van por muy buen camino.
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