16 de octubre 2014 - 00:00

El desplome del petróleo deja sin opciones a Maduro

Caracas - La brusca caída de los precios del petróleo está presionando al Gobierno socialista de Nicolás Maduro a tomar medidas necesarias, pero impopulares, para enderezar una economía que habría entrado en recesión.

El precio del barril de petróleo, fuente de 9 de cada 10 dólares que entran a la economía venezolana, retrocedió drásticamente en los últimos meses a niveles mínimos desde 2010 y todo indica que permanecerán allí el próximo año.

"Si el Gobierno no hace ajustes, cualquier precio anual por debajo de 90 dólares el barril será un problema", dijo Benjamin Ramsey, analista de JP Morgan para América Latina, refiriéndose al precio promedio de la canasta venezolana que, para este año, alcanza a 94,99 dólares por barril (dpb).

La elevada inflación, el desabastecimiento de productos básicos y un débil desempeño económico junto a millonarios pagos por vencimientos de bonos y arbitrajes internacionales presionan las finanzas venezolanas, obligando al heredero político del fallecido Hugo Chávez a buscar oxígeno.

Pero Maduro, que ganó por estrecho margen las presidenciales de abril de 2013, dilató la aplicación de una serie de ajustes propuestos, como el incremento del precio de la nafta más barata del mundo, la venta de un complejo de refinerías en Estados Unidos y una unificación cambiaria.

A principios de septiembre, Maduro destituyó a Rafael Ramírez como vicepresidente económico, retrasando, según analistas, las medidas que el exjefe de la estatal PDVSA había anunciado. En su reemplazo colocó al militar Rodolfo Marco, quien no anunció ningún nuevo plan.

"Las decisiones vendrán poco a poco", dijo una fuente de la industria petrolera estatal, tras comentar que el Gobierno continúa estudiando las medidas económicas propuestas por Ramírez.

Si bien las medidas le darían un respiro al exsindicalista de 51 años, también son una amenaza a su popularidad, que está en un 35% según un reciente sondeo de Datanálisis, antes de unas vitales elecciones parlamentarias en 2015.

"El Gobierno tiene cada día menos margen de maniobra", dijo Diego Moya-Ocampos, analista de la firma IHS.

Según sus cálculos, puede sufrir "serias dificultades" para cumplir la decena de planes sociales, sostén de su popularidad, si el precio de la canasta local cae por debajo de 80 dólares por barril durante tres meses. La semana pasada cerró en 82,72 dólares, el menor nivel en casi 4 años.

De mantenerse ese escenario durante un año, según proyecciones de la firma Síntesis Financiera, los ingresos de Venezuela por venta de crudo se reducirían en 12.000 millones de dólares, cifra similar a lo que le cuesta al país miembro de la OPEP, cada año, el subsidio a los combustibles.

Pero la caída del barril de crudo no estaba en los planes del Gobierno. De hecho, Ramírez, ahora canciller de Venezuela, pidió la semana pasada una reunión de emergencia de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) buscando frenar el descenso. La idea de Venezuela no caló e, incluso, Arabia Saudita, el mayor exportador mundial, advirtió: "Acostúmbrense a los precios bajos".

La fuente de PDVSA, que mantuvo su nombre en reserva porque no está autorizada a hablar públicamente, mencionó "un fenómeno cíclico" y espera que pronto se revierta.

El debate encontró a Venezuela con el más bajo nivel de ahorros en los últimos once años, luego de que sus reservas internacionales cayeran desde 29.700 millones de dólares a principios de 2013 a 19.800 millones de dólares.

El Estado y PDVSA deben desembolsar un promedio de 10.000 millones de dólares anuales en los próximos tres años por pago de deuda e intereses, cuando aún están pendientes miles de millones de dólares en liquidaciones de divisas a empresas privadas, lo que provoca una escasez de alimentos, remedios y pasajes aéreos.

Agencia Reuters

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