31 de diciembre 2010 - 00:00

El director de “La vida de los otros” ahora busca belleza

Angelina Jolie y Johnny Depp en «The Tourist», primer film hollywoodense del alemán Florian Hencker von Donnersmark, cuya verdadera protagonista, según el director, «es la belleza».
Angelina Jolie y Johnny Depp en «The Tourist», primer film hollywoodense del alemán Florian Hencker von Donnersmark, cuya verdadera protagonista, según el director, «es la belleza».
Madrid - ¿Qué hace un director intelectual como Florian Hencker von Donnersmark en un divertimento como «The Tourist»? El realizador alemán encumbrado al olimpo cinematográfico mundial con «La vida de los otros» responde de manera tajante: «Angelina Jolie me llamó y me preguntó: ¿Quieres trabajar conmigo? Y yo dije: Sí».

Aunque Jolie y Johnny Depp son los que encabezan el cartel de este film, que ha sido nominado a tres Globos de Oro y se estrena el próximo enero en Latinoamérica, para el director hay una verdadera protagonista de «The Tourist»: la belleza.

Entrevistado por la agencia española «EFE», el director explica: «Quise hacer un experimento: demostrar que a través de la belleza externa y superficial puedes de alguna manera crear una gran experiencia para la gente», asegura el cineasta. No hace falta decir que ambos actores cumplen el requisito: «Johnny tiene un gran sentido del gusto y a Angelina le encanta hacer las cosas de manera intencionadamente estilosa», reconoce.

Y ¿Puede la belleza sostener un film por sí misma? El realizador alemán defiende por qué en su película la trama de dobles identidades, de mafia y espionaje se someten al placer estético.

«Para mí la belleza significa mucho. Entrar en una habitación que ha sido hecha y diseñada con amor, cuidado, puede hacerme cambiar de humor. Yo soy feliz en una ciudad como Venecia por el simple hecho de que es una ciudad bella. Y quería ver si podía aislar ese factor en una película y que fuera satisfactoria», explica.

Para este desafío conceptual sólo podía contar con la maquinaria hollywoodense: la que le permitiera viajar a Venecia y a París, contar con Jolie y con Depp, y engalanar el film con un vestuario exquisito.

«Fue muy interesante ver esa gigantesca maquinaria moviéndose solo para tu película. Y también vestir a un extra con un vestido que en una película europea no podría llevar ni el actor principal», concreta.

Y al preguntarle si se sintió afectado por el síndrome de Stendhal por sobreexposición estética, el director bromea: «Supongo que en algún momento estuve en una especie de trance en el que, de repente, si alguna extra no llevaba el color de lápiz de labios adecuado, decía: No, no, no. Va a arruinar la película».

Pero también reconoce que él mismo, de alguna manera ha sido ese «turista» del título. «Siempre me gusta probar cosas nuevas», dice, y tras abordar con sagaz pulso psicológico la evolución moral de un espía de la Stasi conforme se va introduciendo en «La vida de los otros», su anterior film, le pareció sugerente «crear una sensación de glamour y gloria».

¿Será Henckel von Donnersmark también un «turista» en Hollywood o se quedará allí una temporada? «Por un lado, las películas que se hacen dentro del sistema de Hollywood llegan a todo el mundo, pero me gustaría rodar en Europa y en Estados Unidos de manera intercalada», responde.

Por el momento, paladea el ser finalista a los Globos de Oro en la categoría de mejor actriz, actor y película. «Estoy contento por los actores. Son realmente buenos, y eso es algo que a veces se olvida cuando se trata de estrellas», asegura.

Agencia EFE

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