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El efecto búmeran de proteger “la mesa de los argentinos”
Habría que hacer caso a la teoría de los precios en el tema del trigo, sostiene el economista doctorado en la UCLA (Universidad de California en Los Angeles), Javier Ortiz Batalla. En una nota publicada en la página de internet focoeconomico.org, titulada “La mesa de los argentinos o populismo ´reloaded´”, critica extensamente la política oficial en el mercado de este cereal aludiendo que el Gobierno se centró más en “construir y difundir relatos épicos, divisivos y maniqueos de la realidad” en lugar de hacer un “Estado capaz de establecer políticas económicas con un grado aceptable de racionalidad”.
• La superficie sembrada durante las dos últimas campañas superaría apenas las 3,6 millones de hectáreas, un valor similar al nivel alcanzado en 1903. La bolsa de harina se vende a $ 250 contra $ 100 que costaba al comenzar el año.
• El pan que costaba $ 2 el kilo en 2002 y no debería superar los $ 10 según instrucciones del secretario de Comercio Interior en julio de este año se aproximaba a los $ 30.
• Aunque a muchos pueda parecerles increíble, llegamos a esto para "proteger la mesa de los argentinos", uno de los caballitos de batalla del matrimonio presidencial durante su período de apogeo electoral. Se trataba pues de desligar los precios locales de la suba global en el precio de los bienes primarios sin reparar demasiado en los instrumentos.
• ¿Cómo llegó el territorio que hoy ocupa la Argentina de ser un importador de trigo durante buena parte del siglo XIX a un importante productor y exportador de ese producto, de modo tal que en los años 40 producía un 8% del trigo mundial?... De especial relevancia fueron la transformación institucional que dio origen a un orden jurídico estable acompañado de un proceso integración a una economía global en expansión.
• Cuando la economía argentina cambió sus reglas durante los años cuarenta, el trigo dejó de crecer a una tasa del 4% anual para hacerlo a una tasa casi 10 veces menor hasta 1989, cuando una nueva transformación del sector se puso en movimiento e implicó tasas de crecimiento del 5,4% anual a pesar de la depresión de los mercados internacionales. Desde entonces y hasta 2008 el mercado se mantuvo para reducirse. Esto implica que, desde los años 40, pasamos de representar un 8% del total de producción mundial a sólo un 1,4%.
• Otro hecho determinante fue el significativo aumento en los precios de los productos primarios, resultado de la aceleración en los ritmos de crecimiento mundiales y en particular en los países en desarrollo a partir de 2002, y el fuerte impacto consecuente sobre la demanda de alimentos. Esto impactó de lleno en el precio del trigo a nivel mundial y local, lo que desató a partir de 2006 el comienzo de las acciones directas en ese mercado de nuestro diligente secretario de Comercio Interior con el objetivo manifiesto de hacer accesible los productos panificados.
• Así se sucedieron acuerdos de precios con distintos agentes de la cadena, un sistema de precios de referencia y a partir de mayo de 2006 la administración de las exportaciones con un sistema absolutamente discrecional de permisos para exportar bajo el alegado objetivo de "asegurar el abastecimiento interno". A partir de mayo de 2008 se formalizó un sistema de restricciones cuantitativas a la exportación.
• Durante el período de transición los defensores del sistema se multiplicaron. Con precios en baja y volúmenes consumidos en alza, muchos molinos harineros y en menor medida los consumidores finales se beneficiaron. Sin embargo, era evidente para cualquier persona con un entrenamiento elemental en Teoría de Precios que este no era el final de la historia. A pesar de un aumento en los derechos de exportación (que subieron hasta un 28%), la falta de incentivos a sembrar trigo comenzó a trasladar la función de oferta de trigo hacia la izquierda. Pronto, la curva de oferta se hallaba a niveles que hacían no rentable producir trigo para exportación y luego, mediante un nuevo corrimiento de la oferta, el precio terminó ubicándose por encima del precio de importación. Durante todo este período lo que los argentinos observaban era suba de precios, volúmenes declinantes y exportaciones que desaparecían.


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