El estadio Philippe Chatrier arengaba a Roger Federer pero a Robin Söderling, su rival, no le importó demasiado. «Yo juego para mí y no para el público», reconoció el sueco, que ya había sorprendido hace un año en Roland Garros, cuando derrotó a Rafael Nadal, que era también el defensor de la corona además de número 1 mundial. «Es un dato que me alegra pero sólo estoy en semifinales. Quedan dos partidos más para el título». Söderling juega a la sombra de popularidad que dejaron leyendas de su país como Bjorn Borg, Stefan Edberg y Mats Wilander. «Ojalá que mis resultados ayuden a que salgan más tenistas de la base», apunta. El sueco es el quinto verdugo de Federer en los Grand Slam desde que empezó la tiranía del suizo en 2004. El número uno del mundo perdió con varios top ten: Marat Safin (4), Rafael Nadal, bajo la condición de número 2 y 1, Novak Djokovic (3), Juan Martín Del Potro (6), y ayer Söderling, la séptima raqueta mundial. Mañana enfrentará al checo Tomas Berdych (que se impuso sobre el ruso Mijail Youzhny), por un lugar en la final, instancia a la que llegó el año pasado. ¿Podrá mejorar y alzarse con la corona?
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