11 de julio 2014 - 00:00

El “nuevo” Egipto evita los guiños a los islamistas

 El Cairo - Egipto abrió ayer su frontera con Gaza para recibir a palestinos heridos en la ofensiva aérea israelí, pero el nuevo presidente Abdulfatah al Sisi resiste una apertura total, como reclaman gazatíes desesperados, por temor a una inmigración descontrolada.

Los hospitales del norte del Sinaí, fronterizo con Gaza e Israel, fueron puestos en alerta para recibir a los heridos.

El paso fronterizo de Rafah, la única salida de Gaza no controlada por Israel, suele estar cerrado. Las autoridades egipcias lo justifican alegando la dureza de la guerra que libra su ejército con grupos islamistas radicales que invadieron el norte del Sinaí.

Por otro lado, son esos mismos grupos extremistas -según los servicios secretos- los que controlan el paso de Rafah en número mucho mayor que los hombres de Hamás.

La diplomacia egipcia, según fuentes periodísticas, no se muestra activa como en el pasado para mediar entre Hamás y el Gobierno israelí.

"Por el momento no parece que los egipcios tengan interés en hacer el papel de mediadores", dijo Michael Hanna, experto en Egipto del grupo de reflexión The Century Foundation, con sede en Nueva York. Además, la opinión pública es cada vez menos partidaria de apoyar a Hamás tras la caída del Gobierno de la Hermandad Musulmana.

Teniendo en cuenta "la tradicional antipatía que le profesan los altos responsables militares egipcios a Hamas, no tienen ningún problema en que el movimiento reciba un escarmiento", añadió Hanna.

Agencias ANSA y AFP,


y Ámbito Financiero

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