6 de noviembre 2015 - 00:00

El terrorismo se sofistica y se torna invisible

 Roma - Con bombas escondidas dentro de teléfonos y diminutos explosivos colocados en el cuerpo de los "kamikaze 2.0", el terrorismo moderno se vale de las nuevas tecnologías y busca armas cada vez más sofisticadas para burlar los controles de seguridad de los aeropuertos.

Si bien las medidas de prevención dieron enormes pasos adelante desde el 11 de septiembre de 2001 hasta hoy, ya se visibilizan varios casos, como el de Sharm el Sheik, Egipto, donde al parecer no se estuvo en condiciones de afrontar las nuevas amenazas.

La hipótesis de que una valija-bomba pudo haber hecho explotar en los cielos del Sinaí a un Airbus ruso con 224 personas a bordo reavivó en todos los aeropuertos internacionales las alarmas sobre las "nuevas armas del terror".

También regresó el espectro del "mago de las bombas invisibles" de Al Qaeda, Ibrahim al Asiri, a quien la CIA busca desde hace años y que, al parecer, se sumó a las filas del Estado Islámico.


De apenas 33 años y saudita, fue su bomba la que el nigeriano Umar Faruk Abdulmutallab escondió entre los calzoncillos para hacerla detonar sobre un avión para Detroit, el día de la Navidad de 2009. La bomba no había sido revelada por los controles del aeropuerto de Ámsterdam, aunque gracias a la intervención de un pasajero del avión el atacante suicida no logró hacerla detonar.También producto de Asiri fueron las "impresoras-bomba" enviadas en octubre de 2010 por correo aéreo con el objetivo de que explotaran a bordo de aviones de carga que vuelan en la costa este de Estados Unidos. Se trata de "bombas invisibles" capaces de eludir todos los controles de seguridad.

Hace un año, la inteligencia estadounidense advirtió también sobre los teléfonos Apple y Samsung especialmente, dentro de los cuales podrían esconderse explosivos minúsculos pero potentes.

Los servicios de inteligencia temen además que Asiri haya diseñado un nuevo tipo de zapato explosivo, una versión más sofisticada que la usada por el británico Richard Reid, quien en 2001 intentó que explotara en el aire un avión que hacía la ruta París-Miami precisamente con un artefacto escondido en el calzado.

Pero tal vez la amenaza invisible que causa más terror sea la "bomba corporal", es decir, un explosivo que estaría incorporado a través de una operación quirúrgica directamente en el cuerpo del kamikaze. También detrás de esta nueva arma estaría Asiri.

Hace cinco años, su hermano Abdulá intentó eliminar al jefe del antiterrorismo saudita, el príncipe Mohamed bin Nayef, con una bomba escondida en el recto. En 2013, el aeropuerto londinense de Heathrow lanzó una alerta sobre el riesgo de artefactos colocados en el interior de las siliconas puestas en el busto. Las bombas podrían detectarse sólo con "escáneres corporales", pero no todos los aeropuertos cuentan con ellos.

Agencia ANSA

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