En Olivos, Cristina logra una fugaz unión de la CGT

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• Estarán juntos moyanistas, «gordos» e «independientes» luego de la pseudofractura de agosto

La magia navideña corroe las pasiones más intensas. Al punto que rivales brutales, como Hugo Moyano y los «gordos» cruzarán juntos este mediodía el portón de Olivos para sentarse, mansos, a compartir la mesa con Cristina de Kirchner y, quizá, su consorte, el ex presidente.

Luego del incidente poselectoral, cuando los «gordos» y «los independientes» amagaron con pegar un portazo y dejar solo al moyanismo en CGT, los jerarcas sindicales pactaron una tregua de Navidad para visitar, en manada, a la Presidente. Las heridas, sin embargo, no curaron.

Luego de recibir a una comitiva de empresarios, ahora Cristina abrirá la quinta presidencial al cacicazgo gremial que hoy a las 11 hará una cumbre previa en la sede de la calle Azopardo para fijar el temario que expondrán delante de la mandataria y sus ministros.

Además de Moyano, estarán sus laderos clásicos, Omar Viviani (taxis), Juan Carlos Schimd (dragado), Omar Plaini (canillitas) y Norberto Di Próspero (APL), además de Omar Maturano (Fraternidad) y Mario Man-rique (SMATA), socios tácticos del camionero.

Otros asistentes

También, según la lista que manejaban anoche en Gobierno, irán Gerardo Martínez (UOCRA), Andrés Rodríguez (UPCN), Armando Cavalieri (Comercio) y José Pedraza (Unión Ferroviaria), entre otros. Faltará, por diferencias políticas, Gerónimo «Momo» Venegas, abiertamente volcado al esquema de Eduardo Duhalde.

Habrá, además, una ausencia forzada: el bancario Juan José Zanola. El secretario de Seguridad Social de la central que agrupa a los gremios peronistas permanece detenido en el penal de Marcos Paz. ¿El caso Zanola actuó como motor para que otros no falten al almuerzo?

Una línea de análisis, que encuentra voceros en sectores de la Justicia y de referentes de la oposición, sugiere que la caída del bancario no fue otra cosa que una advertencia sobre lo que les puede ocurrir a dirigentes sindicales que quieran tomar distancia de la Casa Rosada.

La agenda, en tanto, será la de siempre: no dejar dormir el Consejo del Salario, ampliar las asignaciones familiares y eliminar el Impuesto a las Ganancias para los trabajadores asomarán entre los planteos de los gremialistas adheridos a la CGT.

El libreto, típico, tendrá un apartado en el que la central sindical ratificará su respaldo a la gestión del Gobierno. Lo de siempre. Un formalismo.

En tanto, al igual que ocurrió con los empresarios, Cristina volverá a exponer la necesidad de una instancia de diálogo, con el argumento de la entrada en el año del Bicentenario, entre el sector empresarial, los gremios y el Gobierno: el repetido Consejo Económico Social.

Estarán, repartidos en las mesas, los ministros Julio De Vido, Amado Boudou y Carlos Tomada, y anoche no estaba confirmado si también aparecerá por allí el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.

Ante ellos, sólo si el clima es propicio, Moyano podría insistir con el reclamo de los fondos para obras sociales, que ascienden a 3.000 millones. Es un tema recurrente de demanda que, sin embargo, los jerarcas sindicales nunca terminan de exponer abiertamente ante la Presidente.

El camionero recuperó el manejo de la APE, con la designación de Daniel Colombo Russell como gerente de esa oficina, aunque semanas más tarde, Kirchner hizo designar como sus segundos a dos figuras que funcionarán como controladores: uno de ellos, Donato Spaccavento, responde sin intermediarios al ex presidente.

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