9 de mayo 2012 - 00:00

Entorno de Hollande “descubre” rojo y avisa que hay que ahorrar

El presidente electo de Francia, François Hollande, y quien deja el cargo el próximo 15 de mayo, Nicolas Sarkozy, compartieron un acto en París por el 67° aniversario de la victoria aliada sobre los nazis.
El presidente electo de Francia, François Hollande, y quien deja el cargo el próximo 15 de mayo, Nicolas Sarkozy, compartieron un acto en París por el 67° aniversario de la victoria aliada sobre los nazis.
París - El presidente electo de Francia, el socialista François Hollande, podría usar una próxima auditoría sobre las finanzas estatales para suavizar algunas de sus promesas de campaña, con miras a evitar el malestar de los mercados con el creciente déficit fiscal.

Sus asesores afirmaron ayer, dos días después de su triunfo electoral, que incluso podría congelar parte del gasto previsto si la auditoría arroja sorpresas desagradables. Una medida de ese tipo tranquilizaría a los inversores, que temen que Hollande se convierta en el líder de la ofensiva contra la austeridad en la eurozona, pero desencantaría a sus votantes.

Hollande, que asumirá su cargo el martes, generó inquietud en los mercados con sus promesas de campaña, tales como contratar a 60.000 maestros y crear 150.000 empleos subsidiados por el Estado.

Francia ya tiene uno de los niveles de gasto público más altos de Europa occidental, en torno a un 55% del Producto Bruto Interno, y no registra un presupuesto equilibrado desde 1974.

Hollande, de 57 años y graduado en la exclusiva Escuela Nacional de Administración, ha estado preparando discretamente el terreno para actuar con un poco más de cautela.

«Ciertamente hay déficits, cosas escondidas en las sombras», dijo ayer Jean-Marc Ayrault, líder del socialismo en el Parlamento y candidato a primer ministro, en relación con la auditoría. «Descubriremos la realidad y alcanzaremos un equilibrio entre impulsar el crecimiento y hacer los esfuerzos necesarios para reducir la deuda», agregó.

Los hombres más cercanos a Hollande lo están instando a aprovechar la revisión que realiza el principal organismo auditor del país, el Tribunal de Cuentas, para justificar una reducción de su proyección de crecimiento de la economía, considerada demasiado optimista.

Así, sus asesores lo presionan para que reduzca el gasto en algunas áreas, particularmente en el deficitario sistema de seguridad social, y para que eleve impuestos mediante la eliminación de exenciones tributarias, algo necesario si un crecimiento menor se traduce en ingresos más bajos para el Estado.

Medidas obligadas

«Hay agujeros en el programa por el lado del gasto y nos veremos obligados a tomar medidas», dijo un veterano asesor de Hollande que pidió no ser identificado.

La situación es delicada para él, que prometió un cambio a los votantes, agobiados por un desempleo de cerca del 10% -récord en doce años- y por fuertes recortes del gasto público.

En un informe publicado en febrero que podría ser un presagio de su próximo reporte, el Tribunal de Cuentas dijo que al ritmo actual llevaría diez años eliminar el déficit fiscal, que el año pasado fue del 5,2% del PBI. Además, advirtió que la relación deuda-PBI se está acercando a una «zona de peligro» del 90%.

Los pesos pesados del socialismo han dicho que serán responsables en materia fiscal y que planean reformas para mejorar la decaída competitividad del país, aunque no incluirían los frenos a las alzas salariales vistos en Alemania y defendidos por el saliente Nicolas Sarkozy.

«Nadie puede esperar que nosotros lleguemos y comencemos a repartir dinero. Esa no es la realidad de la situación», dijo Michel Sapin, uno de los responsables del programa de Hollande y candidato a ministro de Finanzas. «La alegría deja paso muy, muy rápidamente a la responsabilidad»,
agregó.

En tanto, el presidente de la Unión Europea (UE), Herman Van Rompuy, anunció una cumbre informal de líderes europeos para el 23 de mayo, en la que se debatirán medidas para estimular la actividad. Será la primera reunión de jefes de Estado y de Gobierno de la UE a la que asistirá Hollande como presidente francés.

Con todo, la canciller alemana, Angela Merkel, que el lunes ya le había anticipado al francés que, contrariamente a lo que él desearía, el pacto fiscal europeo, que impone políticas duras de austeridad a los miembros de la eurozona, no es renegociable, le advirtió que «nos toca a nosotros tomar las decisiones necesarias para preparar a nuestras sociedades para el futuro y asegurar o reforzar su prosperidad».

Agencias Reuters, AFP, DPA, ANSA y EFE, y Ámbito Financiero

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