15 de septiembre 2014 - 00:00

Estados Unidos, campeón

Estados Unidos se proclamó campeón del mundo tras vencer en la final del Mundial de España a Serbia por 129-92 con una exhibición de básquet, revalidando el título logrado hace cuatro años en Turquía.

El equipo europeo ofreció resistencia durante cuatro minutos, hasta que la máquina estadounidense se puso en marcha, ofreciendo una demostración de básquet, tanto en defensa como en ataque, donde se destacaron Kyrie Irving y James Harden, con 26 y 23 puntos respectivamente.

Serbia comenzó de manera brillante, con buena defensa, control del rebote y buscando siempre la penetración en ataque para anotar o sacar la falta rival. En el minuto cuatro, después de un 2+1 del pivote Miroslav Raduljica, Serbia mandaba por 7-15 y el mejor hombre en la pintura de los estadounidenses, Anthony Davis, estaba en el banco por faltas. Esa demostración despertó a la bestia. Estados Unidos, el país que inventó el básquet y el más laureado de la historia de este deporte, no podía recibir una afrenta así.

En los minutos que siguieron hasta el descanso, los estadounidenses hicieron toda una demostración de agresividad defensiva y talento ofensivo, primero de la mano de James Harden (17 puntos en la pausa) y después de Kyrie Irving (18). El equipo de Mike Krzyzewski anotó los seis primeros triples que intentó (11 de 16 al descanso) y destrozó a los serbios, que además estaban ahogados en ataque por la extraordinaria defensa estadounidense, que forzó nueve pérdidas de balón y tres robos.

La ventaja para los estadou-nideses se iba disparando a la velocidad de la luz, pasando del 35-21 al final del primer período a una máxima de 31 puntos, 67-36 a un minuto para el descanso, al que se llegó con el marcador 67-41.

Con el partido sentenciado, los norteamericanos se dedicaron en la segunda parte a lo que más les gusta y lo que mejor saben hacer: espectáculo. Un recital de tapones, mates, contragolpes y canastas.

Las diferencias en el tercer cuarto se movieron siempre entre los 30 y una máxima de 39 puntos, para llegar al último parcial con el resultado de 105-67. A los 40 puntos se llegó al último cuarto, momento en el que el técnico serbio Aleksandr Djordevic tiró definitivamente la toalla, sacando de la cancha a sus principales hombres, aquellos como Milos Teodosic, Miroslav Raduljica, Bogdan Bogdanovic o Nenad Krstic, que han devuelto al baloncesto serbio al primer plano mundial.

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