Los independentistas de Cataluña o Flandes miran el referendo escocés de pasado mañana con esperanza, mientras que en Bruselas lo observan con preocupación.
El resultado de la consulta podría modificar el peso mismo de Gran Bretaña dentro del bloque, ya que Londres perdería votos dentro del Consejo y bancas en el Parlamento, abriendo la puerta a un rompecabezas institucional.
Los responsables europeos aseguran que Escocia, así como cualquier otra región que declare su independencia, quedará de hecho fuera de la Unión y deberá iniciar entonces un proceso de adhesión.
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, lo dejó claro en 2012: cualquier región que se independice de un Estado miembro dejará de ser parte de la UE y deberá pasar por todo el proceso de adhesión al bloque.
Y desde entonces el discurso no ha cambiado. En febrero Barroso volvió a subrayar que sería "extremadamente difícil" para Escocia ser miembro automáticamente de la UE.
En diciembre último, el presidente del Consejo, Herman Van Rompuy, lo repitió en Madrid en relación con la consulta que impulsa para noviembre el Gobierno regional de Cataluña, considerada ilegal por Madrid.
"La separación de una parte de un Estado miembro o de la creación de un nuevo Estado no será neutro con respecto a los tratados europeos, que se aplican a los Estados miembros", sostuvo.
Y para que quedara claro agregó: "Un nuevo Estado independiente sería un tercer país con respecto a la Unión y sus tratados que, desde el día de su independencia, no se aplicarían más a su territorio".
"Es realmente una situación muy compleja para la UE si Escocia se independiza, realmente lo es", aseguró Pablo Calderón Martínez, un español a cargo de estudios europeos en el King's College de Londres.
"Nadie quiere tener que solucionar este problema cuando hay crisis como la de Ucrania o la de Irak", observó Montserrat Guibernau, profesor de Ciencia Política de la Queen Mary University de Londres.
Los expertos señalan que Escocia, o cualquier otra región, debería pedir la adhesión a la UE, un proceso que, si se toman como parámetro las últimas adhesiones, en particular la de los países que antes formaban parte del bloque soviético, podría durar años. Pero al tratarse de Escocia, una región que ya forma parte de un país miembro de la UE, con todo lo que ello conlleva en lo que respecta a normativas y reglamentación, nadie puede pronosticar un plazo.
Llegado el caso de que alguna región pida su adhesión, ésta deberá ser ratificada por todos los Estados miembro. Londres deberá dar su aval, como Madrid.
"No puedo imaginar un escenario en el que Escocia sería el único país de Europa excluido" del bloque, señaló Nicola McEwen, del Centro de Cambios Constitucionales escocés.
Algunos expertos citan el ejemplo de Alemania del Este luego de la reunificación, estimando que tras unas primeras discusiones difíciles, se podría considerar una adhesión en dos o tres años.
| Agencia AFP |


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