Roma - Desde la caída del dictador tunecino Zine El Abidine Ben Alí, a mediados de enero, miles de tunecinos abandonaron su país y huyeron hacia Italia. Las tristes imágenes de hombres agotados a bordo de sus carcomidas embarcaciones pesqueras sacudieron al país europeo: unos 5.000 inmigrantes procedentes de Túnez alcanzaron las costas italianas en los últimos cuatro días a través de la peligrosa ruta mediterránea que pasa por la pequeña isla de Lampedusa, al sur de Sicilia. Los africanos huyen del caos y el desempleo, pero también la isla italiana está ahora al borde del colapso. Ayer, el Gobierno italiano cedió a la presión de las organizaciones de ayuda y la población local y aprobó la reapertura del campamento de refugiados.
El centro abrió sus puertas ayer a la tarde, cuando recibió a los primeros 1.000 refugiados.
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