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Extraño aislamiento

Ayer fue otra la cuestión, contando con un participante menos -Brasil, feriado- y viendo de qué modo se utilizaban las mínimas motivaciones -más parecidas a la familia de las argucias de analistas- para cortar en seco la peligrosa secuencia depresiva y generar un «rebote» (se verá hoy si no es el famoso del «gato muerto»). En tal posición se situaron los europeos, con mejorías en general y evitando nuevas caídas. Y también en el terreno del Dow Jones, que alcanzó a un repuntar del 1,5 por ciento.
La variante esencial pasó por ver a un Merval que no se acopló en absoluto al tal rebotar exterior y que no solamente marcó nuevas bajas, sino de calibre. Al cabo de la rueda fue de un 2,6% el retroceder del panel líder, habiendo tocado mínimo en 2.688 puntos, con máximo en los 2.812 (mostrando extremos muy abiertos y giros furibundos). Para culminar, lo peor, muy pegado al piso de la jornada, con 2.689. Diferencias de 21 a 24, en favor de las bajas, con un plantel de las principales acusando bajas notorias en papeles clave (como G. Galicia, con el 4,7%), en especial la plaza de Siderar, violenta caída consecutiva -balance mediante- de más del 9% ayer. Pocas se quedaron a salvo, no las más trascendentes para el ponderado. Y el marco se mostró bien líquido, sin apretar filas en las ofertas, hasta consumir $ 63 millones de efectivo. Rueda local que actuó como un índice errante, divorciado del resto. La Bolsa, curiosa...


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