3 de noviembre 2011 - 00:00

Extraño aislamiento

Extraño aislamiento
Si las dos primeras ruedas de la semana mostraban una pendiente casi vertical en cuanto al deslizamiento de los mercados, nada podía extrañar que todos estuvieran incorporados al «golpe de mercado» que se recibía.

Ayer fue otra la cuestión, contando con un participante menos -Brasil, feriado- y viendo de qué modo se utilizaban las mínimas motivaciones -más parecidas a la familia de las argucias de analistas- para cortar en seco la peligrosa secuencia depresiva y generar un «rebote» (se verá hoy si no es el famoso del «gato muerto»). En tal posición se situaron los europeos, con mejorías en general y evitando nuevas caídas. Y también en el terreno del Dow Jones, que alcanzó a un repuntar del 1,5 por ciento.

La variante esencial pasó por ver a un Merval que no se acopló en absoluto al tal rebotar exterior y que no solamente marcó nuevas bajas, sino de calibre. Al cabo de la rueda fue de un 2,6% el retroceder del panel líder, habiendo tocado mínimo en 2.688 puntos, con máximo en los 2.812 (mostrando extremos muy abiertos y giros furibundos). Para culminar, lo peor, muy pegado al piso de la jornada, con 2.689. Diferencias de 21 a 24, en favor de las bajas, con un plantel de las principales acusando bajas notorias en papeles clave (como G. Galicia, con el 4,7%), en especial la plaza de Siderar, violenta caída consecutiva -balance mediante- de más del 9% ayer. Pocas se quedaron a salvo, no las más trascendentes para el ponderado. Y el marco se mostró bien líquido, sin apretar filas en las ofertas, hasta consumir $ 63 millones de efectivo. Rueda local que actuó como un índice errante, divorciado del resto. La Bolsa, curiosa...

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