29 de abril 2009 - 00:00

Feria del Libro espera el fin de semana largo

Las mesas de ofertas y saldos son vedettes en la Feria del Libro, que tuvo un arranque moderado, de acuerdo con lo que se aguardaba.
Las mesas de ofertas y saldos son vedettes en la Feria del Libro, que tuvo un arranque moderado, de acuerdo con lo que se aguardaba.
El primer examen en la Feria del Libro, que empezó con poco público, no es alentador. Sin embargo, eso ocurre año tras año. Este diario hizo una recorrida por diferentes stands para evaluar el estado de las ventas en los primeros días. 

«Uno ya sabe como es, empieza tranquila, de abajo y va creciendo. Ahora tendremos una ayuda porque el 30 es la Noche de la Ciudad en la Feria y se entra gratis a partir de las 20:30, y está abierta hasta la una de la mañana», sostiene Aníbal, uno de los libreros tradicionales, en un pasillo del Pabellón Ocre. «Después es Primero de Mayo y la Feria va a ser uno de los pocos lugares que va a estar abierto. Después de esos empujones ya se pondrá en marcha. Y otro día exitoso, como se viene comprobando los últimos años, es el de cierre. Ese día, a pesar de ser lunes, se llena. Es la clásica argentinada que deja todo para último momento».

«Lo que hemos visto menos son turistas. Estamos habituados a que vengan de todas partes. Hasta ahora son contados, sólo de países vecinos, y salen con bolsas muy flacas», se quejó Carlos, en el stand de Planeta.

«Se está vendiendo», disiente Ignacio en el stand de Alfaguara. «Cuando para muchos lo previsto era exhibir y no vender. A nosotros nos ayuda el tener un bestseller muy fuerte, al punto que tuvimos un problema con copias piratas, como la serie de novelas románticas de Stephenie Meyer».

«Creo que la entrada esta muy cara, está muy caro el estacionamiento, algunos libros también lo están. Se invirtió muy poco en promover el evento, y bueno, son tiempos de cuidar el bolsillo, pero habría que empezado mucho antes con la publicidad, sobre todo teniendo como se tienen sponsors que podían hacerlo. El domingo no anduvo mal, pero el lunes fue muy triste», sostiene Daniel, un librero del Fondo de Cultura Económica.

«Las ofertas son las que más salen. La gente informada se fue de cabeza a ciertos stands que tienen, los primeros días, títulos extraordinarios por poco y nada. Pero uno se lleva sorpresas con el público de la Feria, se puede llevar cualquier cosa. Acá tenemos bestsellers, casi ya agotados, que eran libros que no se llevaban ni regalados. La gente compra por caso la biografía de Hillary Clinton, la biografía de Isabel Perón de María Sáenz Quesada o «El enigma de Colón y el descubrimiento de América» de Eslava Galán. Los que saben más de libros, hacen una pila y se llevan los de arte, Man Ray, Picasso, Pop Art, Surrealismo, Braque, Miró, Andy Warhol, etc., que hay entre 9 y 15 pesos», comenta Alfredo, en el stand de Dickens, la «librería dedicada a ofertas de calidad».

Los jóvenes se reúnen en amplios grupos en la esquina del stand de la Biblioteca Nacional para poner un peso en una máquina que les entrega a cambio un pequeño libro de la «Colección del Bicentenario» que viene en una cajita y contiene un texto clásico, un cuento largo o un pequeño ensayo.

Maratón

A pesar de haberse hecho un lunes por la tarde, logró gran convocatoria de público, que prácticamente llenó la sala José Hernández, la mayor para actos, la Maratón de la Lectura, donde actores conocidos leyeron cartas de amor de escritores (por ejemplo de Roberto Arlt a Ivonne, de Juan Rulfo a Clara Aparicio, de Pablo Neruda a Matilde Urrutia, entre muchos otros, y tuvo intervalos musicales.

«Vengo charlar con Horacio Verbitsky, que estaba muy solo en una de esas mesas donde se firman ejemplares. La verdad es que eso de firmar no es para todos. Yo voy a participar en varios actos, sobre todo en los de Argentores que son muy concurridos, pero no me voy a sentar en una mesa a ver si pasa alguien conocido», comentó Carlos Gorostiza, que está contento con la repercusión de su nueva novela, «Nunca he visto a la tierra tan inquieta» Pero prefiere no firmar por las dudas.

Hasta ahora el único que logró por lo menos una modesta fila de lectores (en realidad de admiradoras cuarentonas y más) fue el estadounidense Brian Weiss. «El sábado 25 tuvo como una cuadra de gente, estuvo como dos horas firmando unos doscientos libros; no fueron tantos como en los años anteriores, pero esta vez no vino a presentar ningún libro nuevo. Lo que ocurre es que le encanta la Argentina y cada vez que puede se viene para acá», comentó una vendedora en el stand de Ediciones B.

Una sorpresa desagradable para sus editores: Carlos Pazos, vicepresidente de la Fundación El Libro, organizadora de la feria, corroboró que en el puesto 532 de Global Libros se habían encontrado ejemplares piratas de «Amanecer» y «Luna Nueva» de la serie «Crepúsculo» de Stephenie Meyer. La editorial Alfaguara, que tiene los derechos de esos bestsellers, compró ejemplares para presentarlos a la justicia como prueba del delito de robo de derechos.

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