Busco mi destino. Peter Fonda y Dennis Hopper a bordo de sus motocicletas. La película conquistó rápidamente al público joven de todo el mundo, que la convirtió en película emblemática.
Cannes - “Easy Rider” (“Busco mi destino”, 1969), opera prima de Dennis Hopper y convertido en film de culto, fue restaurado digitalmente en 4K y será exhibido al aire libre en La Croisette en el marco del Festival de Cannes antes de su reestreno en numerosos países, como festejo de su cincuentenario. Se trata de una película que abrió el camino al cine independiente en los Estados Unidos, y fue producida con muy poco dinero del actor Peter Fonda, quien se reservó el papel del protagonista, “Capitán América” Wyatt, acompañado por el director en el papel de Billy.
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El film llegó a los cines el 14 de julio de 1969, un año que encendió a Europa y Estados Unidos con distintas revueltas estudiantiles. Por eso atrajo a las salas a miles de jóvenes gracias el boca a boca de la contracultura hippie. En “Easy Rider” hay una impresionante coincidencia entre intuición, fatalidad y desesperanza. Tal vez por eso se convirtió en film de culto hasta hoy. Su éxito fue descomunal, a pesar de su producción independiente, su casi ausencia de trama y de que contaba con actores por entonces desconocidos. De hecho, el film recaudó 100 veces más de lo invertido y ganó muchos premios, entre ellos, el de Mejor Opera Prima en el Festival de Cannes de 1969.
Muchos jóvenes se identificaron con su final sin esperanza, reflejo de una generación que era obligada a ir a combatir a la guerra de Vietnam y en pocos años había visto los asesinatos del presidente John Kennedy, del activista por los derechos civiles Martin Luther King, y del defensor de los derechos de los afroamericanos, Malcom X. Los protagonistas son Wyatt y Billy, quienes se embarcan en un viaje en moto por el sur y sudoeste de Estados Unidos para asistir al carnaval Mardi Gras, que se celebra en Nueva Orleans. Ninguno representa al “self made man” trabajador y ahorrativo, prototipo del estadounidense: no tienen un dólar y financian su recorrido traficando cocaína en la frontera con México.
Lo más interesante de ese viaje es que conocerán los distintos rostros del país. Hasta son arrestados en un pueblo y salvados por un abogado borracho (Jack Nicholson) que luego se une a ellos. “Easy rider” manifestaba el malestar de la contracultura de los ‘60: pacifistas y hippies que descreían ya del tan mentado “sueño americano”. Tanto Fonda como Hopper eran también unos rebeldes: al sistema de Hollywood. El primero venía de la escena de Broadway y había hecho películas románticas. Pero en 1966 trabajó junto a la cantante Nancy Sinatra en “The Wild Angels”, sobre el violento grupo de motociclistas Hell’s Angels, algo que lo influyó profundamente. Por su parte, Hopper tuvo un papel menor en otra película icónica, “Rebelde sin causa” (1956), protagonizada por James Dean.
No hay que olvidar el gran momento que vivía el rock en los ‘60: sin la banda sonora “Easy rider” no hubiese sido lo que es. Canciones de Jimi Hendrix, The Band, Steppenwolf y The Byrds conforman una banda sonora inmejorable. Roger McGuinn, miembro de The Byrds y amigo de Fonda, compuso la canción original para el film.
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