Con el arribo al puerto de Buenos Aires de los buques de la Armada que participaron en el abastecimiento, el ministro de Defensa cerró la Campaña Antártica de Verano (CAV) 2016/2017.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La campaña se inició el 6 de diciembre pasado tras una serie de tropiezos de gestión -fracasó la licitación para el alquiler de medios, un buque polar y un rompehielos- del secretario de Logística, Walter Ceballos, responsable directo de la tarea. Se optó por llevar adelante la logística y el relevo de personal para las 13 bases permanentes y temporarias con buques de la marina y el traslado aéreo de carga (en su mayoría combustible) con aeronaves Hércules C-130 sumado al arriendo de aviones privados para atender la base general Belgrano II.
Durante la ceremonia, que se realizó en dársena norte, el ministro destacó el orgullo de haber podido realizar la campaña con medios propios. "Hemos derribado mitos, como esos que decían que si no se gastaba mucha plata o si no se contrataban medios caros iba a ser imposible realizar esta campaña; hoy entre todos hemos derribado esos mitos", expresó el ministro. Uno diría que los protagonistas del éxito en la misión de abastecimiento son los viejos navíos, el ARA Canal de Beagle y el ARA San Blas de la Armada que una vez más respondieron a exigencias más allá de su vida útil. Se agregan los cuatro avisos (remolcadores de altura) adquiridos a la Federación Rusa durante la gestión Kirchner. Estos navíos fueron tildados en aquel tiempo por el oficialismo actual de obsoletos y antieconómicos por el alto consumo de gas oil.
El transporte San Blas junto al aviso de origen ruso ARA Puerto Argentino amarrados a muelle dieron marco al acto de cierre de la campaña. El ministro estuvo acompañado por el jefe del Estado Mayor Conjunto, teniente general Bari del Valle Sosa y el jefe de la marina, almirante Marcelo Srur.
El cierre es parcial, sólo terminaron las operaciones navales porque el puente aéreo hacia la base vice comodoro Marambio a cargo de aviones Hércules C-130 de la Fuerza Aérea aún no ha finalizado. Con dos aviones Hércules en servicio la tarea se vuelve casi un imposible y se prolongará a lo largo del año, falta completar envíos de combustible y gas. El protocolo de seguridad para operaciones antárticas requiere el despliegue de dos aparatos, uno queda en apoyo basado en Comodoro Rivadavia mientras que el otro hace el cruce a Marambio con la carga. Esas dos aeronaves deben atender otras tareas en simultáneo, por caso, la reciente participación en ayuda humanitaria a Perú. El Hércules TC-64 partió el 21 de marzo pasado y se sumó a otros que están en Perú en el marco de la cooperación establecida por varias fuerzas aéreas de la región que integran el Sistema de Cooperación de Fuerzas Americanas (Sicofaa). El faltante limita los vuelos programados. Una delegación de técnicos junto al vicepresidente de la FAdeA quedó varada por más de 7 días en Marambio por la ausencia de máquinas en servicio. En más de tres meses de trabajo los buques entregaron alrededor de 200 toneladas de víveres y más de 10.000 toneladas de combustible.
Dejá tu comentario