4 de agosto 2010 - 00:00

Friedman y la historia de los alemanes antinazis en el país

En «Alemanes antinazis en la Argentina», Germán Friedman cuenta la historia de La otra Alemania, «un grupo que se consideraba diferente a la Alemania de Hitler y rescataba valores que consideraba los verdaderos de su patria».
En «Alemanes antinazis en la Argentina», Germán Friedman cuenta la historia de La otra Alemania, «un grupo que se consideraba diferente a la Alemania de Hitler y rescataba valores que consideraba los verdaderos de su patria».
«En 1937, un grupo de alemanes exiliados, radicados hacía tiempo en nuestro país y descendientes de alemanes, fundaron en Buenos Aires una agrupación para enfrentar al nazismo, que buscaba mostrar que la de Hitler no era la verdadera Alemania. Consideré que valía la pena recuperar su historia», explica Germán Friedmann sobre su libro «Alemanes antinazis en la Argentina», que acaba de publicar Siglo Veintiuno. Friedman es doctor en Historia por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, investigador en el CONICET, profesor de Historia Latinoamericana en la Universidad Nacional de San Martín y de Historia Social General en Filosofía y Letras de la UBA. Dialogamos con él sobre las características de su obra y sus proyectos de investigación.

Periodista: Cuando se habla de alemanes en la Argentina por lo común es para señalar la influencia de los grupos nazis o los nazis que se escondieron en nuestro país después de la guerra.

Germán Friedmann:
Mi libro es una versión de mi tesis doctoral. El tema lo encontré por casualidad cuando empecé a trabajar en el Colegio Pestalozzi como profesor de Historia. Descubrí que ese colegio fue fundado en 1934 por miembros de las «Das Andere Deutschland», La otra Alemania, que es el grupo que me he dediqué a investigar.

P.: ¿Qué fue «La otra Alemania»?

G.F.: Un grupo que se fundó en 1936 y estaba formado por Erich Bunke, nacido en Berlín, que llegó en 1935 a la Argentina y se volvió líder del ala de habla alemana del Partido Comunista, y que tras ser profesor en la Cangallo Schule, presidió la Asociación VorwTMrts hasta 1952, cuando junto a su mujer Nadsjieja Bider y sus hijos viajó a lo que entonces era Alemania Oriental. Entre sus hijos, estaba Haydée Tamara Bunke, comocida más tarde como «Tania la guerrillera», que murió en Bolivia peleando junto al Che Guevara. Junto a los fundadores, a su vez, marcando la amplia diversidad ideológica, está el liberal Ernesto Alemann, padre de Juan y Roberto Alemann. Un descendiente de suizos nacido en Buenos Aires, que estudió en Berlín y Munich, se doctoró en Economía en Heidelberg, y dirigió el diario «Argentinisches Tageblatt», fundado por su abuelo Johann Alemann. Esos dos nombres indican lo heterogéneo del grupo, gente muy diversa, que probablemente no estaban unidos por el amor sino por el espanto.

P.: ¿Qué hizo el grupo?

G.F.: A partir de 1937 iniciaron actividades de difusión de las atrocidades que cometía el nazismo en Alemania a través de la publicación «La otra Alemania» y desde el diario «Argentinisches Tageblatt», que enfrentaba al otro gran periódico de lengua alemana, el «Deutsche La Plata Zeitung», que estaba bancado por la Embajada alemana, y se percibía ligado al nazismo. Hacia 1943/44 esos diarios tenían una tirada de unos 50 mil ejemplares, un número importante para una población de unos 300 mil alemanes y descendientes de alemanes que había en el país. La gente de La Otra Alemania además de tareas de difusión antinazi, realizaron tareas solidarias, ayudando a los que se exiliaban y a los que habían sido echados de las empresas alemanas, y tareas culturales, con publicación de libros y la organización del Teatro Libre Alemán.

P.: Un clásico de los grupos inmigrantes fue tener su propio teatro, ¿cómo era el de los alemanes?

G.F.: Había dos. El de La Otra Alemania, dirigido por Paul Walter Jacob, un actor y director que había sido despedido del teatro municipal de Essen por «motivos raciales» y había llegado a la Argentina en 1939. Entre otros, colaboró Hedwig Schiller, que fue conocida como la gran maestra de actores y directores Hedy Crilla, y habia iniciado su carrera teatral junto a Bertolt Brecht, Max Reinhardt y Carl Zuckmayer. Al mismo tiempo estaba el Deustches Theater, de orientación nazi, subvencionado por la Embajada, auspiciado por la Federación de Trabajadores de Alemania, que fue fundado por el comediante Ludwing Ney. A veces presentaban las mismas obras, por ejemplo de Schiller y Nietszche, que el teatro antinazi de La Otra Alemania, pero las cargaban de significados distintos.

P.: ¿Qué relación tuvo el grupo de alemanes antinazis con los políticos argentinos?

G.F.: Fundamentalmente hicieron denuncias sobre la actividades nazis en la Argentina. Denuncias que no siempre eran reales, Muchas estaban infladas, por ejemplo el «intento nazi de adueñarse de la Antártida», que parece desopilante, pero en esa época no lo era tanto. Tenían relación con diversos políticos de nuestro país, del partido socialista, por ejemplo Enrique Dickmann, con radicales como Damonte Taborda y Arturo Frondizi. Las denuncias que hacían tenían una gran repercusión mediática, al punto de que se llegó a pensar que podía haber una «invasión de la Alemania Nazi a la Argentina». Otras denuncias eran ciertas, por caso escuelas donde había esvásticas y se cantaba el himno alemán. La repercusión mediática hizo que en el Congreso se formara una Comisión Investigadora de Actividades Antiargentinas. Un momento que hay que observar con especial detenimiento es lo que sucede a partir de los años 40. Diría que todo el ambito antifascista en nuestro país patinó mucho respecto a la política argentina, con una relación muy conflictiva a partir de la Revolución del 43 en adelante.

P.: ¿Que está investigando ahora?

G.F.: Tengo dos líneas paralelas de investigación. Una es la relación del «Argentinsches Tageblatt» y la política argentina, donde se ve un conjunto importante de personas ligadas a distintos sectores del poder, desde un periódico que tiene mucho prestigio porque supo apostar al lado vencedor, supo ser antinazi, y por eso sus opiniones sobre la política argentina repercuten hoy fuertemente en Alemania. Por otro lado investigo a un curioso grupo de nazis en nuestro país, conocidos como los nazis de izquierda, ligados a Ernst Röhm, el jefe de las S.A., y que tienen que ver con la fundación del Partido Nacional Socialista Argentino.

Entrevista de Máximo Soto

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