24 de febrero 2011 - 00:00

Gadafi no controla un tercio de Libia, zona de gran riqueza petrolera

Cientos de turcos esperan abordar un barco fletado por Ankara para evacuar a sus ciudadanos.
Cientos de turcos esperan abordar un barco fletado por Ankara para evacuar a sus ciudadanos.
Trípoli y Tobruk - La brutal represión desatada por Muamar Gadafi no logró evitar que el régimen perdiera casi por completo el control del este del país, un territorio rico en recursos petroleros, mientras se disparan las cifras de muertos y se extiende el temor a un éxodo masivo.

La insurrección parecía implantada en Cirenaica, una región que representa aproximadamente un tercio de Libia. La confirmación llegó de la mano del ex ministro de Justicia Mustafa Abdel Jalil, quien aseguró que la zona oriental del país «ha sido liberada totalmente del control» de Gadafi, al tiempo que periodistas extranjeros pudieron ingresar a varias ciudades.

«Cirenaica no está más bajo el control del Gobierno libio y hay enfrentamientos y violencia en todo el país», sintetizó en Roma el canciller italiano, Franco Frattini, cuyo país tiene fluidas relaciones e intereses en su antigua colonia.

Para el cambio de mando no fueron necesarios enfrentamientos, ya que el Ejército de ésa región se acopló a las revueltas. «Nosotros los oficiales y los soldados de las fuerzas armadas en la dirección de la zona de Al Yabal al Ajdar anunciamos nuestra unión total a la revolución popular», afirmó un vocero militar en un vídeo difundido por las cadenas Al Yazira y Al Arabiya. Numerosos testigos avistaron a rebeldes armados y a soldados que se sumaron a la causa de los insurgentes en la ruta que va de la frontera egipcia a Tobruk (a 150 kilómetros al oeste).

La cadena Al Yazira mostró imágenes de habitantes de la ciudad de Bengasi, segunda del país situada a 1.000 kilómetros de Trípoli, que celebraban con canciones y fuegos artificiales.

Según esta cadena, los revolucionarios ya dirigen las emisoras de radio de Bengasi, Al Baida, Darna y Aydabia, todas en el este del país, por las que emiten comunicados a favor de esta revolución. Ante ello, el régimen hizo saber que islamistas de Al Qaeda se habían apostado en Darna (ver aparte).

La cifra de muertos asciende a mil, según diversas fuentes, pero podría ser mucho mayor. A su vez, la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) expresó que 130 militares fueron ejecutados por negarse a disparar contra la población.

Según el presidente de la Comunidad del Mundo Arabe en Italia, Foad Aodi, en los sitios donde hay revueltas, «hay numerosos cadáveres en las calles, con fuerte riesgo de epidemias». «Muamar Gadafi ordenó a sus militares reclutar, a través de una lista de 400 personas, algunos civiles para armar de modo que puedan ayudar al Gobierno a reprimir», agregó Aodi.

En tanto, decenas de fosas alineadas, algunas cubiertas con cemento, aparecen un video casero filmado ayer en Trípoli y difundido por el sitio online Onedayonearth.

Este panorama podría verse sin embargo superado rápidamente, si Gadafi, de 68 años, en el poder desde 1969, cumple su promesa de «luchar hasta la muerte».

Según aseguraron círculos bien informados en la capital del país, Gadafi se habría atrincherado junto con cuatro brigadas de las fuerzas de seguridad en la base militar Bab al Asisiya, en Trípoli, mientras sus efectivos mantendrían rodeada la ciudad para aislar a los disidentes y opositores.

El martes, el «Guía de la revolución» había ordenado aplastar la rebelión y llamado a sus seguidores a que salieran ayer a las calles para expresarle su apoyo y «capturar a las ratas» que buscan derribar a la «Jamahiriya» (república de masas) Árabe Popular y Socialista. Esa convocatoria sólo fue acatada por unas pocas decenas de manifestantes en Trípoli.

En ese marco, la violencia y el caos de los últimos días ha generado el temor a un éxodo masivo desde Libia a los países de la UE, donde según la agencia de fronteras exteriores de la Unión Europea (Frontex) pueden llegar entre 500.000 y 1,5 millones de personas a causa de las revueltas en el norte de África.

Un probable destino de una emigración masiva a Europa sería Italia, por la proximidad. Umberto Bossi, líder de la Liga Norte y socio de Gobierno de Silvio Berlusconi, había dicho el martes que si llegan inmigrantes «los mandamos a Alemania o a Francia».

Según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), hay un flujo regular de personas procedentes de Libia hacia la frontera con Túnez, donde se calcula que en los últimos días llegaron unos 6.000 tunecinos que vivían en Libia. Además, se espera que más de 20.000 egipcios intenten volver a su país por los episodios recientes, y varios miles de turcos harían lo propio. Nueve argentinos salieron de Trípoli junto a varios latinoamericanos y 60 españoles, en un avión especial de la firma española Repsol.

Agencias EFE, AFP,

Reuters, ANSA y DPA

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