19 de octubre 2012 - 00:00

GERARDO BEGÉREZ: “Un desnudo en el escenario es intrigante”

Gerardo Begérez, quien vive en los últimos meses con un pie en Montevideo y otro en Buenos Aires, recibió a Viernes en un café de Puerto Madero. Su agitada y provocadora agenda laboral dentro del teatro busca como efecto cualquier cosa “menos el aburrimiento”.

GERARDO BEGÉREZ: “Un desnudo en el escenario es intrigante”
VIERNES.: ¿Un actor que dirige o un director que actúa?

Gerardo Begérez:
Yo soy un actor que se anima a dirigir y, cuando dirige, le va bien. No siempre es así cuando actúo. Mi formación es meramente actoral. Quizás soy un poco intuitivo cuando dirijo, eso me da más libertad. Cuando actúo tengo más conflictos internos, siento que estoy atravesado por muchas contradicciones. Dirigiendo, cada vez lo disfruto más, y sé que lo hago bien.

V.: Para abordar historias gays ¿teatro comercial u off?

G.B.:
Hay como una moda. Primero (José María) Muscari, otro director, yo... Se fue dando naturalmente y, creo que por una necesidad personal y hasta social, empecé a abordar este tipo de temáticas desde el teatro. Ya hice cuatro espectáculos de temática gay, de forma directa o indirecta. Yo tengo la suerte de haber abordado a uno de los autores más importantes en Latinoamérica, uno de cabecera de intelectuales gays, que es Pedro Lemebel. Transformé en obras de teatro dos de sus libros: "Tengo miedo, torero" y "Ese loco afán". Pero si vos analizás mi currículo hay muchas más obras de otras temáticas que de ésta. En el teatro off yo me siento muy cómodo porque hay mucha más libertad, los riesgos económicos son menores y todo está centrado en el actor y en el director.

V.: A propósito, ¿le gusta Muscari?

G.B.:
Me gusta más el primer Muscari, esta versión mediática ha frivolizado y comercializado un poco sus producciones. Es un hábil e inteligente creador. 

V.: En la tele está de moda.

G.B.:
En la tele se juega mucho, se ridiculiza mucho. Los propios gays ridiculizamos a los gays. Hay una autodiscriminación permanente. Y desde los medios de comunicación está bien visto eso. La homofobia es una fobia más, todas las fobias se dan la mano. La Argentina discrimina mucho: al diferente, al negro, al boliviano.

V.: ¿"Trío" es una invitación a que el espectador se anime?

G.B.:
Yo tenía hace unos años la idea de hacer un espectáculo que rompiera algún límite. Creo que ahora lo que sucedió, su éxito, es que representa lo que muchos querían ver. Quería hablar no sólo de un trío a nivel sexual, sino jugar y abordar todas las alternativas que se generan desde esa idea. La obra no es una apología del trío, es un intento frustrado. Ese conflicto a mí me permitió abordar muchas temáticas del ambiente gay, por eso la gente lo disfruta tanto. No lo toco desde un lugar light, sino desde el humor, pero desde una zona accesible a todas las personas, no sólo a los gays.

V.: ¿Y cómo logra llegar a ese humor negro que propone?

G.B.:
Yo disfruto mucho de eso, mis laburos siempre están atravesados por el humor negro.Tengo humor negro y la obra la escribí yo, así que con más razón. Es un humor extremo, al límite. La situación que planteo en la obra se presta a eso, uno siempre vive al borde de cosas bizarras.

V.: ¿Es más pacato el público argentino o el uruguayo?

G.B.:
No es un tema de pacatería sino de hipocresía. Creo que todos disfrutan de lo mismo y se ríen de los mismos temas. El uruguayo disfruta más cuando se ríe del otro, "me río de eso pero no es lo que me pasa a mí. En la Argentina hay más libertad incluso en la risa. Pero en definitiva, a todos nos pasa lo mismo y todos disfrutamos de lo mismo.

V.: ¿Y críticas al teatro off?

G.B.:
Hay algo que me pasa en el teatro off que son las temáticas repetidas. Lo que se necesita es que no abordemos todos los mismos temas. Por ejemplo, la familia disfuncional me tiene las bolas llenas. La mayoría gira en torno a lo mismo, suceden las mismas cosas... ¡Basta de familia disfuncional!

V.: ¿Hay levante en el mundo teatral?

G.B.:
Como en todos los micromundos. El sexo mueve el planeta, más que el dinero y aún más que el poder. Hay mucho mito en eso de que los actores levantan más. Tenemos más desparpajo y labia -y en mi caso mucho labio- y eso siempre ayuda. Trabajamos con el cuerpo y el alma, y eso a veces genera confusiones diversas.

V.: ¿Los desnudos en teatro son sólo eso, "profesionales", o excitan un poco?

G.B.:
La excitación se genera en la cabeza de la gente, sin importar demasiado la motivación externa. Hay morbos de todos los sabores y colores. En el caso de "Trío" los desnudos son poéticos y necesarios y no buscan escandalizar, todo lo contrario, buscan normalizar. Siempre un cuerpo desnudo en un escenario es intrigante y artístico. Ya sea expuesto o no, el cuerpo humano es, de por sí, una obra de arte.

V.: ¿Va a haber matrimonio igualitario en Uruguay alguna vez?

G.B.:
Ojalá, quiero casarme en mi país. Pero, como dice el presidente Mujica: "Difícil que el chancho chifle". Hay voluntad política, pero los tiempos son lentos, la sociedad demasiado mesurada y bastante hipócrita. Esperemos, esperanza es lo que me sobra.

@guadarivero








Bio



Montevideo, 1983.



Dirige: "La de Vicente López" y "El estado del alma" en Uruguay; y "Diva" y "Trío" en el Teatro La Comedia, en Buenos Aires.



Estudió en: Escuela 217 Estado de Israel (primaria); Liceo 3 Dámaso Antonio Larrañaga (secundario) y Teatro El Galpón, todo en Montevideo.



Está leyendo: "El arte de actuar" de Uta Hagen.



UN LUGAR EN EL MUNDO: El Puente de Carlos, en Praga.



¿Cristina o mujica?: Ambos.



en Twitter: ¿Viviana Sarnosa o La Chica Sabrina?: Viviana Sarnosa.