25 de junio 2014 - 00:00

Grave: denuncian que sufren abusos en EE.UU. los niños indocumentados

La foto, difundida por el servicio de migraciones de EE.UU., muestra a un funcionario ayudando a un niño centroamericano indocumentado a realizar llamadas telefónicas. La realidad, denunciaron ayer, sería bastante más desagradable e incluiría graves casos de abusos.
La foto, difundida por el servicio de migraciones de EE.UU., muestra a un funcionario ayudando a un niño centroamericano indocumentado a realizar llamadas telefónicas. La realidad, denunciaron ayer, sería bastante más desagradable e incluiría graves casos de abusos.
Ciudad de México y Washington - La consternación por los miles de niños indocumentados que cruzan solos la frontera entre México y Estados Unidos crecía ayer con revelaciones sobre los abusos físicos, verbales y sexuales a los que serían sometidos en las instalaciones militares y civiles en las que los aloja el Gobierno estadounidense a la espera de deportarlos.

Esta cruda situación surge de los testimonios de los propios menores, en su mayoría centroamericanos, recogidos por organizaciones no gubernamentales que se dedican a prestarles ayuda en Estados Unidos.

Al ser desbordadas las instalaciones gubernamentales destinadas a alojar a los niños -desde octubre hasta junio ingresaron ilegalmente al país 52.000 menores sin compañía de sus padres- el Gobierno de Barack Obama los trasladó a campamentos militares.

Los pequeños migrantes detenidos en la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, siglas en inglés), son "víctimas de abuso físico, verbal y hasta sexual por parte de los oficiales", denunció ayer Lisa Koop, de la ONG National Immigrant Justice Center. "Los esposan y los niños no deberían ser esposados... y si se quejan con los oficiales de CBP, les aprietan más las esposas", dijo Koop, quien aseguró conocer casos de adolescentes que aún estando embarazadas fueron esposadas.

La activista afirmó que los agentes de la CBP les dicen a los menores cosas como "nadie te dijo que vinieras aquí, no esperes un buen trato o recibir comida caliente".

Los niños que solicitaron ayuda a su organización describieron los centros de detención como "heladeras", por el intenso frío, sin que cuenten con sistemas de calefacción, y se quejaron de haber "pasado hambre y recibir comida podrida". Además, ninguno tuvo acceso a un abogado defensor.

Aunque Obama calificó la situación de crisis humanitaria, su Gobierno advirtió días atrás que no existe ningún salvoconducto legal para que esos pequeños, que se encuentran solos en el país, obtengan un permiso de residencia y que, como cualquier indocumentado, serán acusados por ingresar ilegalmente y deportados a su nación de origen.

Ayer, y tras fuertes críticas de legisladores republicanos, el secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Jeh Johnson, anunció el envío de más agentes a la frontera con México para ayudar a contener el flujo de niños sin papeles.

Unos 150 agentes experimentados fueron enviados desde zonas menos activas al Valle del Río Grande, y otros 150 se les unirán a partir de una revisión de las operaciones en la región de la última semana, dijo su testimonio en una audiencia en el Congreso.

Por su parte, el Gobierno mexicano llamó a las autoridades de Estados Unidos y América Central a afrontar "corresponsablemente" el problema de la creciente oleada de niños migrantes que viajan en forma clandestina.

La viceministra de Población, Migración y Asuntos Religiosos, Paloma Guillén, dijo que aumentó un 100% el número de niños migrantes retenidos en México en lo que va del año.

Agencias Ansa, EFE y Reuters

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