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“Hay gente que se atornilla a los sillones del poder”
Allasino: “El Instituto está lleno de caudillos teatrales que se pasean por sus provincias como si fueran dueños del teatro local”.
Periodista: El Instituto terminó paralizado por diferencias entre su último director y el Consejo de dirección. ¿Sacó alguna conclusión al respecto?
Marcelo Allasino: Esa fricción existió siempre, quizá por una falta de claridad en cuanto a las responsabilidades y competencias de cada uno; pero en el fondo tenía que ver con cuestiones políticas. Supongo que en más de una oportunidad a los directores se les habrá hecho difícil conducir un organismo en el que muchos sectores responden a una mirada opuesta a la que el director quiere llevar adelante. Les sucedió a Raúl Brambilla y a Guillermo Parodi, sólo por nombrar a los dos últimos directores. Afortunadamente, nosotros empezamos con un panorama más claro.
P.: ¿Cuál es la función del Consejo?
M.A.: El Consejo, integrado por representantes de todas las regiones, es el órgano de conducción del Instituto en todo lo que tiene que ver con políticas teatrales y asignación de fondos para dichas políticas. Pero la responsabilidad de la conducción administrativa es del director ejecutivo, quien además es el responsable legal del INT. Los últimos meses de 2015 fueron muy muy agitados y tuvo que intervenir la Procuración del Tesoro de la Nación para arrojar claridad sobre las competencias de cada uno. Con ese aval, el director ejecutivo optó por anular una serie de circuitos administrativos que el Consejo había puesto en marcha sin el respaldo legal correspondiente y contra lo que habían votado el director y varios consejeros más. La decisión de Parodi generó obviamente una paralización de todos los pedidos de subsidios y demás. Se suspendieron algunas fiestas provinciales por el supuesto no envío de fondos, pero yo creo que ahí hubo una lucha política.
P.: ¿Qué medidas tomó en estos dos meses de gestión?
M.A.: La primera fue pagar los subsidios que se adeudaban en todo el país desde hacía meses. La siguiente decisión fue validar todas las políticas del Instituto a partir de un contacto más amplio y directo con la comunidad teatral de todo el país. El Instituto tenía una política de comunicación y de gestión muy de puertas cerradas, no compartía toda la información. Eso hizo que hubiera un despegue entre las acciones políticas de los representantes provinciales y las necesidades y miradas reales de los teatristas. Con Federico Irazábal [representante del Ministerio de Cultura en el Consejo de Dirección del INT y flamante director del Festival Internacional de Buenos Aires, FIBA]. ya nos hemos reunido con teatristas de las ciudades de Rosario, Córdoba y Mendoza y también con distintas agrupaciones e instituciones del teatro. En unos meses vamos a encarar Foros regionales para que todo el mundo pueda participar y expresarse.
P.: ¿Algún otro aspecto que quiera cambiar?
M.A.: Nuestra principal crítica -la misma que planteó el Ministerio de Cultura- es que el Instituto se ha concentrado en cuatro o cinco representantes que históricamente han pasado por todos los puestos del INT, cuando el espíritu de la ley indica que debe existir una rotación de cargos. Pero en algunas regiones siempre están los mismos. Hay gente que se atornilla a los sillones del poder.
P.: Los describe como caudillos de provincia.
M.A.: El Instituto está lleno de caudillos teatrales que se pasean por sus provincias como si fueran dueños del teatro local. Eso debe cambiar. Yo soy un convencido de que los cargos públicos requieren de una rotación porque eso genera distintos puntos de vista, lo que me parece muy saludable.
Entrevista de Patricia Espinosa


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