17 de noviembre 2015 - 00:00

Hollande blinda Francia y triplica la capacidad militar contra yihadismo

El presidente francés François Hollande dio ayer un duro discurso de guerra ante el Parlamento, reunido en asamblea. La intensa vigilancia militar en los puntos más sensibles de París es una postal que perdurará en el tiempo.
El presidente francés François Hollande dio ayer un duro discurso de guerra ante el Parlamento, reunido en asamblea. La intensa vigilancia militar en los puntos más sensibles de París es una postal que perdurará en el tiempo.
 París - Por segunda vez en la historia de la República Francesa, el presidente François Hollande se dirigió ayer a las dos cámaras del Parlamento reunidas en Asamblea, ante las que prometió llevar adelante una "guerra sin tregua" contra el Estado Islámico (EI), al que combatirá en Medio Oriente con reforzados medios militares y dentro del propio país con una reforma constitucional y un aumento drástico de la seguridad interior.

En un duro discurso pronunciado en Versalles, el jefe del Estado, espoleado por los atentados que provocaron 129 muertes el pasado viernes, auguró una victoria de Francia ante "aquellos que buscan el oscurantismo".

"Los autores de esos atentados deben saber que Francia ha derrotado a adversarios más temibles que estos cobardes asesinos", aseguró Hollande, que pidió a su pueblo "sangre fría", pero que anunció una intensificación de los ataques en Siria, "la principal fábrica de terroristas del mundo".

Atacado por la oposición conservadora, que había criticado la inactividad del Ejecutivo frente al terrorismo, Hollande desgranó un arsenal de medidas para afrontar este combate y garantizar la seguridad de una población angustiada por lo que sucedió en la sala Bataclan y otros cinco escenarios de la capital.

El jefe de Estado se presentó como un jefe militar dispuesto a vengar la herida sufrida por Francia -"un atentado planificado en Siria y organizado en Bélgica"-, pero también como el portador de un mensaje de seguridad para una población que duda.

Para "derrotar" al grupo terrorista, Francia triplicará la capacidad militar en Siria e Irak con el envío de su buque insignia, el portaaviones Charles de Gaulle, que zarpará mañana. Este se unirá en el Golfo Pérsico al portaaviones estadounidense Harry S. Truman. No escatimará para ello esfuerzos financieros y anunció que dejará en suspenso la reducción de 9.200 militares prevista para 2019.

Además, Hollande se reunirá en los próximos días con los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y de Rusia, Vladímir Putin, para que unifiquen sus esfuerzos en "una única coalición internacional" en Siria e impulsará una resolución contra el EI en el Consejo de Seguridad de la ONU. Al mismo tiempo, solicitará la cooperación de sus socios europeos bajo el principio de solidaridad a un país agredido.

La ofensiva militar irá acompañada de un dramático blindaje interior, que comenzará con la petición de "controles sistemáticos y coordinados" de la entrada de inmigrantes a Europa y la creación de un fichero europeo de pasajeros aéreos (PNR) antes de fin de año.

Tras haber lanzado en la madrugada de ayer numerosas requisas y practicado más de cien detenciones en medios sospechables de yihadismo en varias ciudades del país, amparadas en el estado de emergencia decretado el pasado sábado, Hollande pedirá que esta situación se prolongue tres meses.

Pero consciente de que este instrumento que data de 1955 "no se adecúa a la lucha contra el terrorismo de guerra" en el siglo XXI, el presidente anunció una reforma constitucional que lo adapte a los nuevos tiempos aunque respetando las libertades individuales, por las que muchos temen ahora en el país.

Además, propondrá un endurecimiento de la legislación para poder retirar la nacionalidad a los binacionales que comentan actos de terrorismo, impedir la entrada en Francia a quienes representen un riesgo, expulsar de forma "más rápida" a los que supongan una amenaza y aumentar las penas por tráfico de armas. Responde así a las presiones de la ultraderecha, cuya líder, Marine Le Pen, insistió ayer en "el cese inmediato de toda recepción de inmigrantes" en el país.

En tanto, el primer ministro, Manuel Valls, admitió que es posible que ocurran nuevos atentados en "estos próximos días, estas próximas semanas", y advirtió de que se va a mantener "mucho tiempo" la amenaza. Ante eso anunció que cerrarán las mezquitas y asociaciones islámicas en las que se sospeche la realización de actividades radicales.

"La vida debe volver a recuperarse" porque "vamos a vivir mucho tiempo con esta amenaza terrorista", prosiguió.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA

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