Inmejorable inicio de una “Biblioteca Doris Lessing”

Edición Impresa

Doris Lessing, «Cuentos europeos». (Barcelona, Numen, 2008).
Cuando nos llegó «The golden Notebook» -el «Cuaderno Dorado»-, en 1962, pensamos que la creciente biblioteca feminista se enriquecía con un libro diferente, instalado en un nivel más profundo de los problemas de la mujer.
Lessing, fuimos enterán-donos,tenía una posición militante de izquierda en las campañas de liberación del Africa Negra. A partir de allí supimos del resto de su exótica biografía. Nacida en Persia (hoy Irán) en 1919, a los cinco años se radicó con su familia en Zimbabwe. Volvió a Inglaterra en 1949 con el manuscrito de su primera novela, «Canta la hierba», y allí se inició su vasta obra con otros libros como «La buena terrorista», más conocido en el mundo anglosajón que en el nuestro. En tanto, quedó atrás la militancia política y se acrecentó rápidamente su producción literaria.
Todos los años, la concesión del Premio Nobel da lugar al rebrote de antiguas disidencias y de sorprendentes irrupciones de algunas figuras de escasa relevancia que poco contribuyen a su prestigio. Cada uno tiene «su» Nobel y, sin recurrir al escandaloso caso Borges, se pregunta por qué no Vargas Llosa u otros.
En este caso, Doris Lessing ya había recibido el Príncipe de Asturias en 2001 y era una posible candidata al Nobel que se le concedió en 2007. Es un Nobel decoroso, y ante la lectura de este magnífico volumen de sus «Cuentos Europeos», revalida sus méritos. Lumen abre una «Biblioteca Doris Lessing» y esperamos que siga haciéndonos conocer el resto de su obra a los lectores del mundo hispánico.
Mundos complejos
El legendario dominio de los narradores británicos resplandece en este libro sorprendente. donde con una capacidad de síntesis poco común se abre un abanico de paisajes, personajes e historias donde la observación y la invención revelan facetas inesperadas y mundos complejos. Dominan las historias de mujeres y de hombres, de padres e hijos, de amor, celos, ambición, culpa, observación de la naturaleza y hasta un par de narraciones de ciencia ficción. Un ejemplo: el registro del paso de las estaciones minucioso y lírico, en «Un año en Regent's Park» contiene páginas inigualadas en la literatura contemporánea. Escrito entre 1958 y 2000 en un estilo fluido, con «esa sencillez deliberada que es el único fundamento de un estilo realmente brillante» (Pág. 544), estos cuentos demuestran que el placer de la lectura puede seguir venciendo a los vaticinios agoreros y a la avalancha de páginas abstrusas o anémicas que nos inspiran piedad por tantos árboles convertidos en pasta de papel inútilmente. Damos gracias a la gran anciana sin afeites que recibió a la prensa sentada en el umbral de su casa. De aquel fuego de juventud disfrutramos con delicia estas ascuas perfectas y doradas.
Emilia de Zuleta

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