El saldo neto de inmigrantes (número de inmigrantes menos el de emigrantes) en los doce meses anteriores a abril fue de 330.000 personas, un 40% más que en el período de doce meses anterior, anunció la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS).
En ese período, llegaron al Reino Unido 636.000 inmigrantes, 84.000 más que en los doce meses anteriores, y se fueron 307.000 británicos e inmigrantes, lo que constituye "el saldo migratorio más alto jamás registrado".
El factor que explica ese incremento fue la llegada de 269.000 personas procedentes de la Unión Europea, principalmente Rumania y Bulgaria.
El aumento continuo del saldo migratorio en el Reino Unido ha hecho que, por primera vez, los residentes en el país nacidos en el extranjero superen los 8 millones, 1 de cada 8, cuando en 2004 la cifra era de 5,3 millones, 1 de cada 11.
Estos datos son un problema político para Cameron, cuyas filas le reclaman mano dura con la inmigración. El premier prometió reducir el saldo migratorio por debajo de las 100.000 personas, pero la buena situación económica no hizo sino atraer gente.
El Gobierno de Cameron, que planea celebrar un referendo de salida del bloque antes de 2018, reclama a Bruselas medidas para frenar la inmigración dentro de la Unión Europea.
"Estas cifras son el reflejo de un Reino Unido sin fronteras y la impotencia total del Gobierno", estimó Nigel Farage, el líder del UKIP (Partido de la Independencia del Reino Unido), que hizo de su oposición a la inmigración su principal bandera.
Steven Woolfe, responsable de temas migratorios de este partido que logró casi 4 millones de votos en las últimas elecciones (12,7%), pero sólo dos diputados por el particular sistema electoral británico, dijo que "estas cifras van en detrimento del carácter nacional".
| Agencias AFP y EFE |


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