9 de octubre 2009 - 00:00

Intenso y carnal teatro de feria siciliano en el FIBA

Las actuaciones de Giorgio Di Bassi y Francesco Guida (padre e hijo de «Mishelle Di Sant’Oliva») son el punto fuerte de una obra que bordea lo bizarro, pero también conmueve con escenas poéticas.
Las actuaciones de Giorgio Di Bassi y Francesco Guida (padre e hijo de «Mishelle Di Sant’Oliva») son el punto fuerte de una obra que bordea lo bizarro, pero también conmueve con escenas poéticas.
FIBA.»Mishelle Di SantOliva» de E.Dante. Int.: G.Di Bassi, F. Guida. Ilum.: I. Maccagnani. («Teatro de la Ribera». Ultima función: 9/10).

El Barrio de la Boca queda bastante a trasmano. Por eso, las funciones de este espectáculo, que se ofrece en el marco del VII Festival Internacional de Teatro, están comenzando con una demora de quince minutos para que el público pueda llegar cómodamente al Teatro de la Ribera (Avenida Pedro de Mendoza 1821). Pese a todo no deja de ser un acierto la idea de exhibir una obra proveniente del sur de Italia en un barrio que precisamente debe su identidad y colorido a la gran ola de inmigrantes italianos que hace más de un siglo entró (ilegalmente) al país por la Boca del Riachuelo.

«Mishelle Di SantOliva» ha tenido un debut tan auspicioso como el que mereció hace unos días en el Festival del Mercosur de la ciudad de Córdoba.

Este drama de origen siciliano, intenso, carnal, carente de adornos y concebido como un teatro de feria, narra la compleja convivencia entre un padre (Giorgio Di Bassi) agobiado por el abandono de su bella esposa y un hijo obeso y casi deforme (Francesco Guida) que se traviste todas las noches para hacer la calle en el barrio de SantOliva imitando el glamour de su madre ausente (¿en verdad fue una bailarina del Olympia de París?) e incluso utilizando su mismo nombre.

El padre se avergüenza de él, evita mirarlo; pero, a su manera, comparte la misma espera sin fin, la misma obsesión por recuperar a la idealizada Mishelle, ya sea a través del disfraz, el baile o la música.

Las actuaciones son el punto fuerte de este espectáculo creado en base a improvisaciones. Ambos intérpretes se mueven con sorprendente desparpajo y naturalidad, sin temor a que sus voluminosos cuerpos dejen ver alguna desnudez.

Aunque por momentos bordee lo bizarro, la directora Emma Dante también creó escenas muy poéticas que conmueven por su humanidad. Dante viene pisando fuerte en Europa (el 7 de diciembre abrirá la temporada de La Scala de Milán con una peculiar régie de «Carmen» de Bizet). En general, sus puestas suelen ser muy atrevidas puesto que hurgan en los prejuicios, hipocresías y temores del pueblo siciliano, una sociedad que hoy parece más cerca del tercer mundo que de la Comunidad Europea.

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