30 de noviembre 2011 - 00:00

Interesante Mankell antes del policial

Interesante Mankell  antes del policial
Henning Mankell «Daisy Sisters» (Bs.As., Tusquets, 2011, 511 págs.)

Antes de hacerse internacionalmente famoso por sus novelas policiales protagonizadas por el inspector Kurt Wallender (que en la serie televisiva que emitió Film & Arts tuvo a Kenneth Branagh en el rol central), Mankell ya era famoso en Suecia por sus obras de teatro y novelas como «Daisy sisters», escrita en 1982, un fresco que implica una crítica sin panfletos ni manifiestos de la situación de las mujeres en su país, de sus sometimientos y de su evolución social. Mankell demuele la imagen que algunos tuvieron de las mujeres suecas a partir de las películas de Ingmar Bergman, Bo Widerberg, Vilgot Sjöman. Las que presenta Mankell, lo único que tienen en común, en el mejor caso, es «la religión de la honestidad».

Todo comienza en 1981 con Eivor, una obrera de 38 años. Y si bien va a tratar «de ella y de nadie más» y de su vida «que es puro sufrimiento», para encontrar las claves de lo que le sucedió a ella, y a otras como ella, necesita remontarse 40 años atrás. Cuando su madre, Elna, se encontró por primera vez con Vivi, con la que se habían hecho amigas por carta, a través de una propuesta escolar que unía por correspondencia a chicas de regiones distantes. A los 17 años, tras años de escribirse, se encontraron para lanzarse a la aventura, ir de mochileras en bicicleta a la frontera con Noruega, donde estaban las tropas alemanas, «donde está la guerra». El asunto era escapar juntas de un entorno asfixiante. Iban con la fantasía de parecerse a los dúos de cantantes estadounidenses, ser las «Daisy sisters». Ese sueño se trunca cuando se cruzan en la frontera con dos soldados, y Elna es «casi violada», así lo dice ella. Pero la adversidad no sólo cambia auellos planes, la enfrenta a una no buscada madurez.

El fruto no deseado de ese encuentro, al que tendrá que sobreponerse con decisiones, mordiéndose los labios, será Eivor, la real protagonista de esta historia que ilumina tres generaciones femeninas, y la vida de muchas mujeres sometidas que no alcanzan a concretar sus deseos, que tienen apenas una vida elemental. Hay las que se equivocan una y otra vez del mismo modo, como si ése fuera su destino. Un destino establecido por el escenario en que actúan, donde deben luchar muy duro si quieren conseguir apenas una parte de sus aspiraciones. Hay, en ese sentido, sobre todo en Eivor, una lenta toma de conciencia feminista, algo que por ese tiempo ya había logrado conquistas en Francia y Estados Unidos. Hay en esta novela de Mankell la sagacidad para crear intriga y tensiones con hechos mínimos de vidas aparentemente simples, desplegando la crónica de amores y desamores, rencores y solidaridades.

M.S.

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