5 de noviembre 2009 - 00:00

Juego más truculento y también más absurdo

«El juego del miedo VI» (Saw VI, EE.UU., 2009, habl. en inglés). Dir.: K. Greutert. Int.: T. Bell, C. Mandylor, B. Russell, M. Rolston.

No tendrá un buen guión, para nadie dudará que, desde la primera escena, la sexta parte de «El juego del miedo» pone toda la carne al asador. Lo que no es una metáfora, ya que la película empieza con una escena de automutilación que casi supera todo lo visto en los cinco films anteriores, tanto en truculencia gráfica como en inverosimilitud y absurdo,

En todo caso , cuando no le teme al ridículo, esta sexta parte de la saga de los crímenes del psicopáta Jigsaw hasta puede resultar divertida.

La muerte del psicópata original (Tobyn Bell, siempre eficaz, aunque sólo aparezca en flashbacks algo confusos) no impide que su legado siga vigente, esta vez dedicado a aplicar su particular sentido de justicia sobre los ejecutivos de una obra social/aseguradora encargados de negarle cobertura a todo aquel cliente que realmente la necesite. Política que en la visión demente y ultraviolenta de Jigsaw -y sus discípulos y herederos- merece castigos atroces que enfrenten a los villanos corporativos con la cruda realidad de decidir de manera más directa sobre la vida y la muerte de otras personas.

Montajista de casi todos los films anteriores de la saga, el director Kevin Greutert pone toda la atención en las escenas sangrientas, que no tienen nada que envidiarle a los films previos, En cambio, casi todo intento argumental y secuencia con diálogos cae en la confusión y el ridículo, invariablemente con el tono impersonal de un mediano telefilm. La pregunta del millón es cómo se las arreglará el guionista de la próxima secuela para continuar esta historia imposible, dado que «El juego del miedo VII» ya está en producción.

D.C.

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