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Juri: “Equilibrar la novedad y la tradición”
José Luis Juri, director artístico del festival musical «El Camino del Santo», que se realiza en San Isidro.
Periodista: ¿Cómo surgió esta iniciativa?
José Luis Juri: Hace algunos años la directora de Cultura de la Municipalidad de San Isidro, Eleonora Jaureguiberry, tuvo la idea de crear en Semana Santa un festival de música con entrada gratuita y propuestas de primer nivel. El nombre alude al patrono de la ciudad, San Isidro Labrador, un santo que trabajaba la tierra y que iba de un lugar a otro, y nuestro festival también es itinerante, ya que abarca distintas sedes dentro de San Isidro. Nosotros vamos sembrando música. La idea de que fuera un estímulo para que público de otras partes se acercara se extendió, y hoy también lo es para que muchos vecinos de San Isidro que antes pasaban ese período afuera ahora se queden a disfrutar de toda esta música.
P.: ¿Cuáles son las líneas rectoras del Festival?
J.L. J.: Hay algunas de las cuales no me aparto. Una es que no haya sólo música sacra, pero que la música profana esté reservada a ámbitos no sacros, porque nuestra intención es que nadie se sienta ofendido. Este año, por ejemplo, va a haber un recital de la violinista francesa Virginie Robilliard, el sábado a las 12 en la Catedral, con obras de Bach: aunque no es música específicamente sacra, toda la música de este compositor es de una enorme espiritualidad. También busco que haya siempre una presencia internacional (en este caso Robilliard), un solista joven, que será el pianista Tomás Alegre, o un concierto con obras de inspiración popular, como el de Soledad De La Rosa y Guillermo Gutkin, el domingo a las 12 en el Museo Beccar Varela, y otro dedicado a los niños, que este año será muy atractivo: el «Carnaval de los Animales» de Saint-Saëns, con coreografía de Oscar Araiz y textos de María Elena Walsh.
P.: ¿Cómo se articula esta actividad de director artístico con su faceta pianística?
J.L. J.: Hay que tener una iniciativa espontánea y un deseo de organizar. Esto a la vez me genera la impotencia de conocer a muchísimos artistas a los cuales convocar para conciertos, y tener sólo 8 para organizar por año en este ciclo. Hay artistas que se van haciendo muy queridos por el público, como Edith Fischer, o Fernanda Morello, o la Camerata, un clásico al que la gente quería volver a escuchar, como el año pasado, y van a cerrar el ciclo el domingo a las 21 en la misma iglesia donde será la apertura. La tarea de un director es balancear la novedad y la tradición. Siempre trato de que haya siglo XX y barroco, y todos los conciertos tienen sala llena y gente afuera, en ese sentido nos llevamos sorpresas muy gratas.
P.: El año pasado hubo Messiaen, y éste habrá Bartok.
J.L. J.: Exactamente. En 2010 hicimos el «Cuarteto para el fin de los tiempos» con un grupo nacido para el festival, La Cofradía del Santo, que se reúne sólo para esta ocasión porque el clarinetista, Geert Baeckelandt, vive en Bélgica y el violoncellista, Claudio Baraviera, en España. Eso fue una fiesta desde la primera lectura, así que este año volvemos a hacer música juntos: convocamos al violista Gabriel Falconi y haremos el «Trío» con clarinete y el «Cuarteto» con piano de Brahms. La «Sonata para dos pianos y percusión» de Bartok, que voy a tocar con Fernanda Morello y los percusionistas del Teatro Colón el viernes por la noche, es un desafío no sólo musical sino también empresarial, porque es una obra muy cara.
P.: ¿El público le hace llegar sugerencias?
J.L. J.: Sí, y yo también las escucho y las pongo en práctica: muchos me decían «Tiene que haber un coro», y este año la apertura será con el Coro Polifónico Nacional y el «Requiem» de Mozart, con solistas de primer nivel y una orquesta «ad hoc» dirigida por Roberto Luvini (nota: el miércoles 20 a las 21 en la iglesia San José). Yo no soy más que un nexo.
Entrevista de Margarita Pollini

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