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“La Argentina quedó fuera de la agenda de Davos”
Rodrigo Teijeiro
Periodista: Usted tuvo oportunidad de participar del Foro Económico Mundial de Davos del año pasado y también del último. ¿Qué diferencias notó entre ambas ediciones?
Rodrigo Teijeiro: El año pasado había una sensación de pánico porque hacía muy poco tiempo había estallado la crisis financiera internacional. Esta vez, en las charlas se evidenció un optimismo cauteloso. La preocupación en esta oportunidad radicó en la reforma del sistema bancario de los Estados Unidos y el impacto que ésta tendrá a nivel mundial. El otro eje de atención fue el avance de China.
P.: ¿Qué papel tuvo la Argentina en la agenda del Foro?
R.T.: La Argentina quedó fuera de la agenda. A diferencia del año pasado no hubo representantes del Gobierno y prácticamente no estuvieron empresarios locales. La Argentina quedó opacada por Brasil, que fue el país de la región que se llevó toda la atención. Fue la estrella gracias a su potencial y al crecimiento alcanzado en los últimos años. A la Argentina no se la mencionó en ninguna charla o sesión.
P.: En materia de tecnología, ¿qué cuestiones se plantearon?
R.T.: Ahora la atención está puesta en la necesidad de masificar el uso de la telefonía celular. En el mundo hay 2.000 millones de personas con celular, pero 4.000 millones que aún no lo usan. Con lo cual hay mucho por hacer y avanzar. Lo que viene en materia tecnológica son los servicios que se desprenderán del acceso a internet desde los teléfonos móviles, como la geolocalización, que permitirá estar en un recital de música y detectar qué amigos están en el mismo lugar a menos de 200 metros.
P.: Muchos analistas hablan del abuso de las redes sociales como Facebook con respecto a la información que manejan de sus usuarios. ¿Qué opinión tiene sobre este tema?
R.T.: Coincido, Facebook de un día para el otro decidió que los perfiles de sus miembros se hagan públicos para alcanzar un beneficio comercial aprovechándose de la ignorancia de los consumidores sobre ese cambio. Al hacer esa modificación Facebook puede vender publicidad con mayor facilidad ya que al contar con tanta información de los usuarios cuenta con una base de datos más segmentada. En Davos se habló de cómo hoy por la velocidad que se suben datos a la web, la reputación de una persona puede quedar destruida en pocos minutos. De hecho, muchos perderán sus empleos por la información que anda dando vueltas en la web sobre ellos. Cada vez son más las empresas que chequean la información que hay en Facebook de los profesionales antes de emplearlos.
P.: ¿Es posible frenar esta tendencia?
R.T.: Es difícil. Creo que es cuestión de tiempo, hasta que los usuarios se den cuenta de cómo funciona Facebook y aprendan ellos mismos a cuidar su privacidad. Lo ideal es que los usuarios creen diferentes perfiles, uno público, uno privado que no sea accesible a los buscadores como Google y otro laboral. Los internautas tienden a agrupar a todos sus conocidos en un solo perfil y esto es un problema a la hora de subir información.
P.: ¿Qué se habló en Davos acerca de la falta de regulación en internet?
R.T.: Hay conciencia sobre la necesidad de establecer reglamentación, pero depende de cada país sancionar normas. Igualmente, hay mercados donde la penetración de internet es escasa entonces es preferible que no exista tanta regulación. Por ejemplo, la Argentina está muy poco desarrollada en materia de comercio electrónico, entonces imponer regulaciones o impuestos como el IVA, como ya tiene Estados Unidos para el intercambio comercial entre los diferentes estados, tendría un impacto negativo. También se planteó la necesidad de instrumentar mecanismos para confirmar que los usuarios en internet sean quienes dicen ser y no usen identidades falsas.
P.: ¿Cuál es el desarrollo en la Argentina de internet en comparación con otros países de la región?
R.T.: El desarrollo viene lento por culpa de las malas políticas que se tomaron, por ejemplo los elevados impuestos a los dispositivos electrónicos o las trabas a la importación de celulares y computadoras, que frenaron el acceso de los argentinos a las nuevas tecnologías. Además, hay pocas empresas de banda ancha con lo cual al no haber competencia el servicio que prestan es caro y muchas veces de mala calidad. El Gobierno debería liberar el mercado para que más empresas se sumen a esta industria e internet sea más accesible a los consumidores. Chile tiene el doble de penetración de banda ancha que la Argentina.
Escribe Marcela Pagano


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