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La declaración jurada martiriza otra vez a Romney
Mitt Romney, en campaña.
«No es mezquino pedirle que haga lo mismo que han hecho otros candidatos previos. Si querés ser presidente de los Estados Unidos, debés asumir que tu vida es un libro abierto, al menos financieramente», afirmó Obama en una sorpresiva rueda de prensa en la Casa Blanca.
«Ser presidente de Estados Unidos no es un derecho, es un privilegio. Y debemos presentarnos ante los ciudadanos para argumentar nuestra posición», agregó.
Obama recordó que el propio padre de Romney, quien compitió por la candidatura presidencial republicana en 1968, reveló entonces sus declaraciones de impuestos.
«Cuando vamos a tener un enorme debate sobre cómo reformamos nuestros sistema impositivo y cómo vamos a pagar por el Gobierno que necesitamos, creo que la gente quiere saber que todo el mundo está jugando con las mismas reglas, incluidos aquellos que buscan el cargo de mayor responsabilidad», afirmó el mandatario.
La cuestión fiscal se ha convertido en uno de los ejes de la campaña electoral de cara a los comicios presidenciales de noviembre. Obama reiteró ayer al respecto su intención de subir los impuestos a las rentas más altas para contribuir a la reducción del déficit presupuestario.
Por el contrario, Romney se opone a esa alza impositiva con el argumento de que desalienta la creación de empleo.
«Nadie dijo que Romney es un criminal», pero las críticas hacia él «no están fuera de lugar», fue a fondo el demócrata.
El pasado viernes la campaña por la reelección de Obama ofreció detener los ataques sobre los impuestos que paga Romney si éste divulga sus declaraciones de renta correspondientes a cinco años.
Previamente, Romney había divulgado su declaración de impuestos de 2010, cuando pagó una tasa del 13,9%, mientras la mayoría de los estadounidenses contribuye con entre el 23% y el 35% de sus ingresos ordinarios. Se beneficia por los recortes impositivos para los más acaudalados impuestos durante el Gobierno de George W. Bush, algo que Obama se empeña en revertir.
Pese a que en Estados Unidos no es obligatorio que los políticos divulguen sus declaraciones juradas, sí que es parte de una tradición muy arraigada.
Por eso, muchos republicanos piden a Romney, que tiene una fortuna estimada en 250 millones de dólares, que dé a conocer sus declaraciones anteriores a 2010.
Agencias EFE, ANSA y Reuters, y Ámbito Financiero

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