18 de enero 2016 - 00:00

“La gente hoy se involucra más”

Gonzalo Heredia: “‘Poder absoluto’ me apasionó. Muestra la cocina de la actividad política”.
Gonzalo Heredia: “‘Poder absoluto’ me apasionó. Muestra la cocina de la actividad política”.
Gonzalo Heredia regresa al teatro, dirigido por Oscar Barney Finn, para protagonizar junto a Carlos Kaspar la obra del español Roger Peña Carulla, "Poder absoluto" que el 22 de enero se reestrenará en el teatro Payró. El actor reemplazará a Paulo Brunetti, residente en Chile, en el papel de un joven político austríaco de derecha a quien el líder de su partido, y firme candidato a la presidencia, le encarga una tarea delicada para evitar que ciertos hechos salgan a la luz y arruinen su imagen pública. "La obra muestra la cocina de la actividad política y tiene algo de 'House of cards' en cómo lleva al espectador de la mano por las internas del poder, donde se manejan temas de vital importancia como si fueran fichas", explica Heredia. "El texto me entusiasmó tanto que eso decidí hacer teatro y televisión al mismo tiempo." Dialogamos con él:

Periodista: Ya estuvo en ambos medios cuando produjo y protagonizó "El montaplatos" de Pinter, en el circuito off.

Gonzalo Heredia:
Sí. Y hay que ser apasionado y amar mucho un proyecto para involucrarse en las dos cosas a la vez. Yo me levanto a las 7 de la mañana para ir a grabar 'Los ricos no piden permiso' y vuelvo a casa a las 11 de la noche. Trabajar en una tira televisiva, 10 horas diarias, a veces puede ser muy tedioso.

P.: ¿Cómo aprovecha los tiempos de espera en un día de grabación?

G.H.:
Leo mucho, ahora estoy con una novela de Mario Levrero, y desde hace tres meses escribo sin parar. Me impuse esta disciplina luego de asistir a un taller literario.

P.: ¿El de Abelardo Castillo?

G.H.:
No, fui a otro. Con él tuve una entrevista, pero me hizo una serie de preguntas que me dejaron afuera: ¿Leíste a Almafuerte? No. ¿Leíste a Rubén Darío? No, tampoco. ¿Leíste a Sarmiento? No. ¿Qué leíste de nuestra literatura? Le nombré a varios autores contemporáneos. "Pero tenés que leer a los más antiguos para después encontrar tu propia escritura. Los escritores de hoy aprendieron de sus antecesores". Tenía razón y yo me sentí un ignorante. Me dio miedo. Pero ahora en marzo voy a empezar un taller de dramaturgia con Mauricio Kartun.

P.: ¿No siente que lleva una doble vida? Recomienda libros por Twitter, compró los derechos de la novela "Ladrilleros" para llevarla al cine, ahora vuelve a protagonizar un culebrón.

G.H.:
Sí, puede ser. Por eso leer me calma de verdad, es un bálsamo muy importante, como "La novela luminosa" de Levrero o los diarios de John Cheever, que para mí es un libro de consulta, como tener la Biblia en la mesita de luz. Para mis trabajos en televisión siempre encuentro un link con la literatura y el teatro. Para componer a Agustín Villabalba en "Los ricos no piden permiso" me inspiré en Brick, el protagonista de "La gata en el tejado de zinc caliente", la obra de Tennessee Williams. Él está mal con su familia y con su esposa y se vuelca a la bebida para tener ese "click en la cabeza", como él dice, que lo ayuda a hacer más soportable su vida. Le pedí a Eva de Dominici, la actriz que hace de mi esposa, que leyera la obra: "Seamos esos dos personajes".

P.: ¿No tiene prejuicios contra el culebrón?

G.H.:
Los tenía hasta que descubrí su arquitectura. Es un género que se arma sobre la base de tips muy precisos: el "tempo" de las escenas; los diálogos contundentes que evitan esa costumbre tan argentina del morcilleo y algo muy importante, el contacto físico. Acercarse a alguien o tomarlo de la mano puede ser un gesto decisivo.

P.: ¿Qué lo atrajo de "Poder absoluto"? La acción transcurre en Viena, a fines de los ochenta.

G.H.:
Es una obra muy actual y para nosotros tiene una gran resonancia. Después de un año de tanta campaña electoral, creo que hay una conciencia política más arraigada y más visceral entre la gente. Yo, a mis 33 años, me siento más activo que antes. Me parece que la gente participa más. Hay una nueva militancia en la Argentina, pero no de afiliarse a un partido sino de comprometerse por un ideal político.

P.: ¿Cuándo nació su interés por la literatura?

G.H.:
A los 14 años empecé a asistir a talleres literarios. A esa edad también leí "El túnel" de Sábato que me hizo conocer una doble obsesión: la del protagonista por María Iribarne, y en segundo lugar, la obsesión por la literatura.

Entrevista de Patricia Espinosa

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