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"La inversión en ladrillos sigue siendo negocio"
Silvia Fairman
S.F.: Pero es algo momentáneo. Se trata de un rubro que, a pesar de la retracción que pueda generar la crisis financiera, jamás se frenará porque los viajes de negocios y el turismo, sobre todo el de alta gama, seguirán creciendo.
P.: Su empresa decidió llevar a cabo la construcción de un hotel en un momento en el que todas las empresas congelaron sus proyectos de inversión y hay un freno en el rubro inmobiliario. ¿Los ladrillos siguen siendo un buen refugio en épocas de crisis?
S.F.: Sí, por supuesto. Es este país la construcción es un gran negocio, ya que los valores permanecen estables desde la devaluación y hay muchos lugares aún por explotar. Lo que sucede es que al no existir el crédito, construir y comprar propiedades resulta muy difícil, sobre todo para la clase media, ya que los sueldos quedaron muy bajos a pesar de la inflación. Eso, sumado a la crisis, provocó que el mercado inmobiliario hoy esté parado y asustado.
P.: Ud. representa a inversores estadounidenses. ¿Qué opinión tienen en aquel país sobre la Argentina a la hora de concretar negocios?
S.F.: Nos tienen más confianza que hace unos años, pero ahora el problema es que hay una gran falta de credibilidad en el gobierno. Las políticas que se implementan van en contra del sentido común, y ésa es la parte más difícil de explicar a inversores extranjeros, que no entienden la lógica con la que se maneja nuestro país. Por ejemplo, en 2006 muchos analistas auguraban un crecimiento sostenido e ininterrumpido para los próximos ocho años para la economía argentina. Hoy, tras el conflicto con el campo y la nueva medida de estatización de las AFJP, nadie puede asegurar que eso se cumpla. Retrocedimos varios pasos en materia de credibilidad, justo en un momento en el que es indispensable mostrarse creíbles ante el mundo, ya que, por la crisis externa, muchos inversores están buscando colocar su dinero fuera de los Estados Unidos y Europa, y esto representa una gran oportunidad para países emergentes como la Argentina.
P.: ¿Cuáles son las principales barreras con las que se encuentra un inversor extranjero a la hora de llevar a cabo negocios en la Argentina?
S.F.: Hay mucha burocracia que sortear a la hora de ingresar dinero al país. Es lógico que haya que dar explicaciones y presentar todos los papeles necesarios para garantizar la legalidad de la operación, pero esos trámites podrían ser más ágiles y demorar menos tiempo. Porque hay inversores que de tanto esperar se aburren y prefieren buscar otros destinos, de más rápido acceso.
P.: ¿Le resulta complicado lidiar con inversores y clientes varones, siendo mujer?
S.F.: Hay una prejuicio a nivel mundial que establece que el mundo de los negocios es sólo para varones. Me costó mucho esfuerzo y trabajo que me reconocieran, y hoy me gané el respeto de mis colegas. Pero aún sigue siendo complicado para cualquier mujer crecer en cualquier ámbito laboral.
Entrevista de Marcela Pagano


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