3 de noviembre 2008 - 00:00

"La inversión en ladrillos sigue siendo negocio"

Silvia Fairman
Silvia Fairman
«Invertir en ladrillos sigue siendo un buen refugio en épocas de crisis. En este país la construcción es un gran negocio, ya que los valores permanecen estables desde la devaluación y hay muchos lugares por explotar.» La afirmación le pertenece a Silvia Fairman, responsable para la Argentina de Invest Property Group, el grupo inversor estadounidense que comenzó a construir el hotel premium Algodon Mansion en Recoleta, y otro en San Rafael, Mendoza. La ejecutiva dialogó con Ambito Financiero sobre las dificultades que se les presentan a los inversores extranjeros a la hora de concretar proyectos en la Argentina y sobre el futuro del turismo en el país. A continuación lo más destacado de la entrevista.

Periodista: ¿Cuál es el motivo por el cual se dio en el último tiempo un boom de hoteles boutique?

Silvia Fairman: Porque la Argentina tiene esa característica típicamente adolescente, surge un nuevo negocio y rápidamente se crea un boom, sin mucho análisis de por medio. Ese tipo de resorts requiere de una inversión menor, se construyen más rápido y en terrenos más pequeños, que son más fáciles de encontrar que los que se necesitan para construir hoteles de mayor envergadura. Esto hace que sean muy rentables, sobre todo porque son muy buscados por un target de turistas extranjeros, que cada vez frecuenta más la Argentina, en búsqueda de alojamiento en zonas de moda como Palermo Soho. Hoy muchas casas viejas fueron remodeladas y llevan el rótulo de hoteles boutique.

P.: ¿Pero, hay espacio para tantos hoteles de esta categoría?

S.F.: Sí, y todavía hay lugar para muchos más, porque la demanda es constante. Además muchas ciudades argentinas, como Buenos Aires, que son las más buscadas por el turismo extranjero, registran una oferta hotelera inferior a la que el mercado demanda.

P.: Sin embargo, con la crisis internacional, la entrada de turismo extranjero se frenó...

S.F.: Pero es algo momentáneo. Se trata de un rubro que, a pesar de la retracción que pueda generar la crisis financiera, jamás se frenará porque los viajes de negocios y el turismo, sobre todo el de alta gama, seguirán creciendo.

P.: Su empresa decidió llevar a cabo la construcción de un hotel en un momento en el que todas las empresas congelaron sus proyectos de inversión y hay un freno en el rubro inmobiliario. ¿Los ladrillos siguen siendo un buen refugio en épocas de crisis? 

S.F.: Sí, por supuesto. Es este país la construcción es un gran negocio, ya que los valores permanecen estables desde la devaluación y hay muchos lugares aún por explotar. Lo que sucede es que al no existir el crédito, construir y comprar propiedades resulta muy difícil, sobre todo para la clase media, ya que los sueldos quedaron muy bajos a pesar de la inflación. Eso, sumado a la crisis, provocó que el mercado inmobiliario hoy esté parado y asustado.

P.: Ud. representa a inversores estadounidenses. ¿Qué opinión tienen en aquel país sobre la Argentina a la hora de concretar negocios?

S.F.: Nos tienen más confianza que hace unos años, pero ahora el problema es que hay una gran falta de credibilidad en el gobierno. Las políticas que se implementan van en contra del sentido común, y ésa es la parte más difícil de explicar a inversores extranjeros, que no entienden la lógica con la que se maneja nuestro país. Por ejemplo, en 2006 muchos analistas auguraban un crecimiento sostenido e ininterrumpido para los próximos ocho años para la economía argentina. Hoy, tras el conflicto con el campo y la nueva medida de estatización de las AFJP, nadie puede asegurar que eso se cumpla. Retrocedimos varios pasos en materia de credibilidad, justo en un momento en el que es indispensable mostrarse creíbles ante el mundo, ya que, por la crisis externa, muchos inversores están buscando colocar su dinero fuera de los Estados Unidos y Europa, y esto representa una gran oportunidad para países emergentes como la Argentina.

P.: ¿Cuáles son las principales barreras con las que se encuentra un inversor extranjero a la hora de llevar a cabo negocios en la Argentina?

S.F.: Hay mucha burocracia que sortear a la hora de ingresar dinero al país. Es lógico que haya que dar explicaciones y presentar todos los papeles necesarios para garantizar la legalidad de la operación, pero esos trámites podrían ser más ágiles y demorar menos tiempo. Porque hay inversores que de tanto esperar se aburren y prefieren buscar otros destinos, de más rápido acceso.

P.: ¿Le resulta complicado lidiar con inversores y clientes varones, siendo mujer?

S.F.: Hay una prejuicio a nivel mundial que establece que el mundo de los negocios es sólo para varones. Me costó mucho esfuerzo y trabajo que me reconocieran, y hoy me gané el respeto de mis colegas. Pero aún sigue siendo complicado para cualquier mujer crecer en cualquier ámbito laboral.

Entrevista de Marcela Pagano

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