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La oposición busca evitar un desbande
Un grupo de rebeldes lanza proyectiles contra posiciones del Ejército regular libio cerca de Briga. Los opositores al dictador Muamar Gadafi dependen de los bombardeos aliados para poder ganar terreno.
A diferencia de los últimos días, cuando había un tráfico intenso tanto en el centro de Ajdabiya como en la carretera que une esta localidad con Bengasi, capital del levantamiento, ayer las calles aparecían desiertas y todas las tiendas estaban cerradas.
A unos 40 kilómetros de esta ciudad, viajando desde Bengasi, se situaba un puesto de control de los milicianos que pedían a todos los vehículos civiles que pasaban una identificación para registrarlos e informar de ello a las autoridades de la capital rebelde, algo que no ocurrió otros días.
Y es que el frente de batalla se encuentra cerca, en Briga, donde los revolucionarios con sus Kalashnikov, ametralladoras y baterías antiaéreas se enfrentan a una fuerza que cuenta con tanques, cohetes y misiles Grad.
Además, según las autoridades rebeldes, las fuerzas leales a Muamar Gadafi están apoyadas por un contingente de entre 3.200 y 3.600 soldados de la Guardia Republicana chadiana, «altamente mecanizada».
En la salida oeste de Ajdabiya, de donde sale el camino que conduce a Briga, unos pocos milicianos se concentraban ayer mientras probaban una batería antiaérea y revisaban las municiones.
Allí se encontraba el rebelde Mohamad Farach, miembro del Ejército, que explicó que hay unos 4.000 voluntarios rebeldes combatiendo en el frente, procedentes de distintos puntos del este como Tobruk, Derna y Ajdabiya.
«En primera línea hay una fuerza de militares profesionales y luego están los voluntarios», detalló Farach, quien rechazó de forma rotunda que haya elementos de Al Qaeda en las filas de los revolucionarios.
«No hay miembros de Al Qaeda con los rebeldes; si algunos llevan barba es porque es algo normal, no significa que sean de Al Qaeda», indicó Farach, vestido con uniforme militar.
En la entrada oeste de Ajdabiya, recuperada por los sublevados el pasado día 27, todavía quedan restos de los destrozos causados por los combates las jornadas anteriores: el suelo está plagado de restos de municiones y hay una garita y varios vehículos completamente calcinados.
Allí se congregaba ayer un grupo de vecinos de Ajdabiya que andaban curioseando, como Jaled Muhamad, que subrayó que ahora sólo queda un 25% de las familias que viven en la localidad, de unos 65.000 habitantes, ya que el resto huyó por temor a que vuelvan las tropas de Gadafi.
Aun así, Muhamad afirmó que, aunque no hay comida, todavía hay vecinos en el pueblo, sobre todo hombres, ya que las mujeres y los niños se marcharon.
«La mayor parte de la gente escapó de Ajdabiya a Al Guinad, a unos 30 kilómetros al norte», dijo Muhamad, que enseguida es interrumpido por otro vecino del pueblo que se identifica como Al Zwai, de 25 años y empleado en una compañía petrolera.
«Cuando las fuerzas de Gadafi atacaron Ajdabiya, los viejos del pueblo acudieron aquí a negociar, pero los de Gadafi les dijeron que si alguien del pueblo disparaba responderían con (misiles) Grad», recordó Al Zwai.
Por este punto de Ajdabiya pasaban ayer algunos vehículos de los revolucionarios cargados con mantas y víveres para los combatientes en Briga. Y es que si cae esa localidad en manos de los leales a Gadafi, su siguiente objetivo sería Ajdabiya, una ciudad estratégica ya que de ella sale una carretera que conecta directamente con Tobruk, al este de Bengasi, sin pasar por esta última ciudad, por lo que es clave para aislar la capital rebelde.
Las autoridades de los revolucionarios anunciaron el miércoles que sus fuerzas habían efectuado una «retirada táctica» para preparar la defensa de Ajdabiya, mientras el frente se mantiene en Briga.
Sin embargo, Ajdabiya estaba ayer completamente vacía, ya que todas las fuerzas rebeldes avanzaron hasta Briga para evitar que los gadafistas progresen más hacia el este.
Agencia EFE


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