Los extremistas sunitas del EIIL ejecutan a soldados y decapitan a ciudadanos en plazas públicas, luchando con brutalidad por lograr su califato islámico en Medio Oriente.
El EIIL mantiene un avance imparable en Irak: conquistó Mosul, la segunda ciudad del país, en una operación relámpago, y consiguió poner en jaque a otras muchas ciudades en su camino hacia la capital, Bagdad.
El sábado se hizo con el control del puesto fronterizo de Al Qaem, un lugar estratégico en la frontera con Siria, y ayer avanzaba a otro de estos puestos.
En Siria, donde el EIIL participa en la guerra civil, controla amplias partes del norte y el este del país.
En los dos países, los yihadistas actúan, sin embargo, de forma diferente: mientras en Siria dirigen sus atrocidades sobre todo contra los ciudadanos -Amnistía Internacional informó de ejecuciones y flagelaciones incluso de niños-, en Irak intentan atraerse el apoyo de la población.
Es que para avanzar en el país, los extremistas necesitan el apoyo del pueblo. Según Yezid Sayigh, politólogo del Centro Carnegie Middle East de Beirut, la toma de Mosul sólo fue posible porque la población local espera más de los combatientes que del Gobierno chiita de Bagdad.
El experto está además convencido de que sin aliados sunitas en el país, el EIIL nunca habría podido lograr un avance tan rápido. Los yihadistas reciben apoyo sobre todo de la milicia Nakshbandi, integrada por seguidores del partido Baas y antiguos simpatizantes y miembros del sistema de Sadam Husein, dijo.
En Irak, los extremistas del EIIL son conocidos desde hace tiempo. Ya en 2003, durante la invasión estadounidense al país, pertenecían a una organización fundada bajo el nombre de Tauhid gua Yihad (Unidad y Guerra Santa), aunque otros simplemente lo conocían como Al Qaeda en Irak, por su cercanía a esa red terrorista.
Los extremistas perpetraban entonces atentados contra los soldados estadounidenses y también contra chiitas. Tras las conquistas realizadas en la guerra civil siria, sobre todo en la región en torno a Deir al Zaur y Raqa, en el este, y partes de la provincia de Alepo en el norte, se hicieron fuertes y pudieron establecer una base de operaciones para sus ataques en Irak.
Los yihadistas expresan su objetivo ya desde su nombre: Estado Islámico de Irak y el Levante, nombre este último con el que se refieren en árabe a Siria, "Sham" (el Sol), esto es la costa oriental del Mediterráneo, que excedería el actual territorio de ese país. El EIIL quiere establecer un califato que englobe no sólo Siria e Irak, sino también Líbano, Israel y Jordania. Los expertos creen que el grupo cuenta con unos 10.000 combatientes.
Al principio lo financiaban desde Arabia Saudita y Qatar, pero ahora la organización se hizo con una fuente propia de ingresos gracias a sus métodos mafiosos: roban petróleo sirio de las refinerías conquistadas en Irak y, según el diario The New York Times, se lo venden incluso otra vez al régimen de Bashar al Asad.
A la población, el EIIL la extorsiona con el "impuesto de la yihad", que es lo que financia ahora la ofensiva en Irak.
Además, las divisas iraquíes fluyen para la lucha en Siria: el EIIL robó sistemas armamentísticos de alto valor al Ejército iraquí y también saqueó mucho dinero. Sólo del banco central de Mosul se hizo con casi 318 millones de euros, lo que convirtió a la milicia, tras ese golpe, en el grupo terrorista más rico del mundo.
| Agencia DPA |


Dejá tu comentario