El resultado electoral dejó triunfantes a los conservadores de la canciller alemana, pero aun así necesitan un socio de coalición entre sus rivales del centroizquierda. Para la Unión Europea (UE) se plantean incluso desafíos más difíciles.
Desde la probabilidad de más ayuda financiera para Grecia o para Portugal, la tambaleante economía española, la inestabilidad política de Italia y la resistencia de Francia hacia las reformas de amplio alcance, el panorama está salpicado de escollos.
El resultado electoral del domingo puede haber reforzado el papel central de Merkel en mantener cohesionado al continente. Pero en lugar de liderar tras bambalinas, como sus asistentes describen su estilo, afronta la presión de asumir un liderazgo más proactivo si la eurozona quiere seguir la senda de la recuperación y tomar decisiones difíciles necesarias para completar la unión bancaria y apuntalar la unión monetaria.
Las autoridades británicas creen que Merkel también tiene la clave respecto de la oferta del primer ministro David Cameron de negociar algunos de los poderes de la UE antes de que someta a referéndum la continuidad del Reino Unido a la UE en 2017.
El ministro francés de la Industria, Arnaud Montebourg, frecuente crítico de Merkel, no perdió tiempo en esbozar la lista de deseos del sur de Europa y pedirle a la canciller un paso adelante.
"Nuestra obligación común es impulsar a Europa en una nueva dirección, para asegurar que esta región -que es la única del mundo en recesión- se convierta en un área de crecimiento de nuevo", dijo a la cadena de noticias francesa Itele. Merkel podría comenzar a aplicar un salario mínimo que mejore las condiciones de los trabajadores alemanes peor pagados, impulsar la demanda interna y ayudar a equilibrar su superávit comercial, dijo el socialista francés.
Su colega de gabinete, el ministro de Economía Pierre Moscovici, dijo que París busca también "una integración más ambiciosa, que incluya la realización de ciertos proyectos como la unión bancaria".
Varios diplomáticos sostuvieron que Alemania, que ha planteado su alarma sobre la debilidad económica de Francia y dicho a París que no puede llevar por sí sola la eurozona, presiona por un mayor control de la UE sobre los presupuestos nacionales y sobre reformas económicas en países que estén bajo procedimientos disciplinarios del bloque, entre ellos Francia.
Días antes de las elecciones, la oficina de Merkel envió a París propuestas para que los países de la eurozona firmaran "contratos de competitividad" vinculantes en los que se comprometan a reformar las pensiones, los mercados laborales y los sistemas de seguridad social, exigibles ante el Tribunal Europeo de Justicia.
Los franceses odian la idea, que erosionaría aún más la soberanía económica nacional, y esperan que otros países se le sumen para resistirla o diluirla, dijeron los diplomáticos.
Merkel podría necesitar dos meses para formar una coalición de Gobierno antes de poder volver plenamente la atención hacia Europa. Por consiguiente, las autoridades de Bruselas consideran escasas las posibilidades de éxito de la cumbre europea del próximo octubre y ven que decisiones clave para el futuro de la eurozona se podrían tomar recién para mediados de diciembre.
Políticos y analistas del sur de Europa expresaron sus esperanzas de una "gran coalición" en la que los socialdemócratas (SPD) de centroizquierda, que finalizaron segundos en las votaciones, suavicen las políticas de austeridad de Merkel y apoyen medidas de estímulo económico.
"El Gobierno espera un acercamiento menos punitivo y más de apoyo hacia Grecia", dijo Theodore Couloumbis, del grupo de expertos con sede en Atenas ELIAMEP.
| Agencia Reuters |


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