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Lanzan ahora cacería contra los periodistas

En uno de los últimos y más dramáticos reportes desde El Cairo, un corresponsal de la televisión pública austriaca ORS dijo que un periodista sueco fue herido a puñaladas en la garganta y en el estómago y se encuentra en condiciones gravísimas en un hospital de la capital egipcia.
Ante esta situación, la Casa Blanca condenó el «tratamiento a los periodistas en Egipto» que trabajan en la cobertura de los disturbios, y subrayó que «los detenidos deben ser liberados» y tachó de «inaceptable» el «sistemático señalamiento» de los informadores.
Previamente, el Departamento de Estado había calificado los ataques contra la prensa internacional de «campaña concertada de intimidación» para interferir con su trabajo.
«Existe una campaña concertada para intimidar a los periodistas internacionales en El Cairo e interferir con sus reportes. Condenamos esas acciones», dijo el vocero Philip Crowley en una declaración publicada en Twitter.
También los principales líderes europeos aseguraron que «las agresiones contra los periodistas son totalmente inaceptables», en una declaración conjunta firmada por el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy; el jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero; la canciller alemana, Angela Merkel; y los primeros ministros británico, David Cameron, e italiano, Silvio Berlusconi.
En Madrid, al finalizar la XXIII cumbre hispano-germana, Merkel denunció las dificultades de los periodistas para informar con libertad y dijo que el Gobierno egipcio debe asumir su responsabilidad para que los medios de comunicación puedan informar.
«El presidente de Egipto, Hosni Mubarak, desató hoy (por ayer) un ataque sistemático y sin precedentes contra la prensa internacional», dijo el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por su sigla en inglés), el grupo con base en Nueva York que dijo haber recibido más de cincuenta denuncias de agresiones.
Los partidarios de Mubarak, afirmó el CPJ, «asaltaron a periodistas en las calles» de las mayores ciudades de Egipto, pero en especial en El Cairo, «mientras que las fuerzas de seguridad obstruyeron el trabajo y detuvieron a reporteros que cubrían el alzamiento que amenaza derribar su Gobierno».
Según reveló ayer The New York Times, funcionarios de la propia agencia estatal egipcia «pidieron a los periodistas extranjeros y sus equipos que se muden de los hoteles cerca de la plaza Tahrir, en El Cairo», el epicentro de las manifestaciones contra el Gobierno de Mubarak.
Entre incontables relatos, uno de los enviados del diario neoyorquino contó haber visto cómo, cerca de la plaza, un grupo de colegas «fue detenido en su automóvil por una pandilla de hombres armados con cuchillos». Los periodistas fueron entregados a efectivos de la policía militar, «que los detuvo brevemente», completó el enviado.
Responsable
«Nosotros consideramos al presidente Mubarak personalmente responsable» por esta serie de agresiones, afirmó el director ejecutivo del CPJ, Joel Simon.
Las denuncias sobre agresiones a equipos de prensa surgieron en las últimas horas desde incontables países, desde Brasil a Polonia, pasando por Estados Unidos, Bélgica, Israel y Holanda.
En tanto, el grupo radicado en Francia Reporteros Sin Fronteras (RSF) comunicó ataques perpetrados por leales a Mubarak y policías contra periodistas de la BBC, de Al Yazira, la CNN, Al Arabiya y ABC News, tanto personales como consistentes en el robo de sus equipos.
Escuadrones de hombres violentos atacaron varios hoteles donde se alojan periodistas extranjeros, entre ellos el Hilton, prácticamente «a la caza» de reporteros.
Un fotógrafo italiano relató a la prensa de su país que escapó de milagro a un linchamiento, escondiéndose en otro hotel.
En Estados Unidos, la cadena CNN dedicó gran espacio a los golpes que recibió en El Cairo uno de sus periodistas estrella, Anderson Cooper, el miércoles, y ayer indicó que otros de sus reporteros fueron agredidos y sus grabaciones destruidas.
El Washington Post informó ayer sobre la detención de la jefa de su oficina en El Cairo y de una de sus fotógrafas y un traductor, mientras que el miércoles un equipo canadiense fue salvado del linchamiento gracias a la intervención de soldados.
También el miércoles -aunque se supo recién ayer-, un periodista griego fue golpeado con palos de golf cerca de la plaza Tahrir, y un enviado de la televisión danesa, Steffen Jensen, fue agredido por manifestantes en la misma zona.
El periodista turco Metin Turan, de la televisora TRT, y su compatriota fotógrafo Isa Simsek, del diario Zaman, fueron los primeros golpeados por sostenedores de Mubarak. Al fotógrafo, además, le destruyeron el equipo.
Agencias ANSA, EFE, DPA y AFP


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