- ámbito
- Edición Impresa
Lo asaltaron en su casa y mató al ladrón
Los investigadores sospechan que el cómplice del fallecido resultó herido y alcanzó a huir en una moto, ya que encontraron un rastro de sangre a varios metros del lugar del asalto. Fuentes judiciales informaron que el programador de computación, identificado como Alberto Crespi, permanecía ayer detenido mientras se procuraba determinar si se excedió o no en su legítima defensa.
El hecho ocurrió el domingo a la noche, cerca de las 22, cuando Crespi estacionó su Fiat Siena gris en la puerta de una casa situada en la calle Bruselas al 1000, en la zona oeste de esta Capital Federal. Un vecino del lugar contó ayer a la prensa que esa vivienda es propiedad de los suegros del hombre, a los que aparentemente iban a ver para llevarles una medicación.
Voceros policiales dijeron que el hombre ayudó a descender del vehículo a su esposa y a sus hijos de 8 y 15 años, y cuando éstos cruzaban la calle, fue abordado por dos jóvenes que se movilizaban en una moto y que lo amenazaron con fines de robo. «Dame la guita, dame el auto», le dijo uno de los ladrones al programador, al tiempo que descendía de la moto y se acercaba para robarle, detalló un jefe policial.
En esas circunstancias, Crespi extrajo una pistola calibre .40 y disparó al menos dos veces contra el muchacho, que cayó malherido. Luego, el hombre se alejó unos metros y efectuó al menos otros tres tiros hasta que finalmente fue hacia su esposa y sus hijos, a quienes llevó a la carrera hasta la vuelta de su casa ya que temía que los delincuentes les dispararan.
Las fuentes policiales indicaron que, de acuerdo con testigos, los delincuentes también dispararon, aunque esa circunstancia aún debe acreditarse con el resultado de los peritajes a las vainas halladas en el lugar y en el auto de Crespi, que tenía seis impactos, dos en la puerta del conductor y otros en los vidrios, el parante trasero y el baúl.
En tanto, el segundo delincuente, al ver a su compañero herido en el suelo, lo levantó y recostó en el Siena de Crespi con intenciones de llevárselo del lugar, aunque al no tener las llaves del rodado -que el programador se había llevado-, optó por dejar a su cómplice abandonado en el asiento trasero y huir en la moto.

Dejá tu comentario