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Lo que se dice en las mesas
El ministro de Economía, Amado Boudou, aceptó la invitación de algunos bancos de inversión para mantener reuniones privadas con inversores. Hay agendadas por lo menos dos para el sábado. A la mañana, un desayuno organizado por el Credit Suisse, y al mediodía, un almuerzo de Barclays, el banco que encabezó el proceso de reapertura del canje de deuda. La expectativa entre los banqueros pasa por determinar si la Argentina emitirá deuda en caso de continuar la disminución de tasas y por saber qué pasará con los bonos que permanecen en default. En Wall Street se sigue afirmando que la Argentina no puede emitir con legislación internacional por el peligro de embargos.
En cuanto al boom de los mercados emergentes, la región favorita para los analistas es el sudeste asiático. El consenso es que las acciones están baratas, ya que subieron poco en lo que va de 2010, pese a que se trata de una región sana y con alto superávit fiscal.
Pero el mercado a seguir es obviamente el de Nueva York. Ayer, el índice Dow Jones estuvo a muy pocos puntos de tocar los 11.000 puntos, pero no lo consiguió. La marcha del mercado norteamericano dependerá en buena parte de lo que suceda con la «temporada de balances» que se abrió ayer con los resultados de Alcoa. La atención de los inversores estará puesta en particular en los resultados de los bancos, ya que el sector financiero es el más rezagado en este repunte observado en Wall Street desde que arrancó septiembre. Arranca el JP Morgan el próximo miércoles 13, y luego habrá que saltar hasta la otra semana. El 18 se divulgará el resultado del Citi, correspondiente al tercer trimestre, y un día después, el de Bank of America. Ese mismo 19 se divulgará el resultado de Apple, la gran estrella del mercado. La única duda, a estas alturas, es si conseguirá sobrepasar los u$s 300 por acción. Está cada día más cerca (ayer cerró en u$s 289).
El mercado estará pendiente hoy del dato de desempleo en Estados Unidos, que se divulgará a las 9.30, hora de la Argentina. La evolución de este indicador es decisiva para determinar qué podría hacer la Reserva Federal. Si crece hasta niveles cercanos al 10%, será inevitable que la entidad que preside Ben Bernanke se embarque en una nueva ronda de emisión monetaria, a través de la compra de bonos. Está de moda referirse a este posible movimiento como el QE2 (Quantitative Easing 2), es decir, la segunda ola de inyección monetaria para revitalizar a una economía que crece de manera anémica. La posibilidad de una nueva ola de emisión de dólares llevó a la moneda norteamericana a debilitarse contra el resto (el euro tocó brevemente ayer el nivel de 1,40 y las emergentes continuaron en alza), mientras que el oro se consolidó como refugio ante la fuerte volatilidad de las monedas. Obviamente, este escenario es aprovechado por los bonos argentinos, ya que las tasas en Estados Unidos son cada vez más bajas. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años se ubica por debajo del 2,40% anual, ante la perspectiva de que las tasas no aumentarán por mucho tiempo.

