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Lopérfido, la secta y un choque con periodistas
Sobre el cierre de la conferencia de prensa, y ante una pregunta que lo enfrentó con el pedido de renuncia que le había hecho un grupo de representantes de la cultura y derechos humanos, el ministro respondió: "Siento que fui parte de una operación política. Yo defiendo a los que pidieron mi renuncia, yo tengo un sentimiento republicano. A aquellos que pidieron mi renuncia no les mandaron la AFIP, no les quitaron subsidios, no les sacaron sus trabajos. Daría la vida por defender a los que se expresaron y pidieron mi renuncia", dijo. "Confieso que los últimos 15 días no he hecho otra cosa que estar con gente del sector cultural, estuve con gente del Colón, del teatro independiente, en la Usina. El Ministerio de Cultura representa al Estado, no a sectores de la cultura. Pensar así es stalinista. Otro pensamiento stalinista era que no se iba a programar a quienes pidieran mi renuncia, y a muchos los llamé yo para decirles que estaban programados. Me parece sano todo esto, me piden la renuncia, yo no renuncio y ustedes deberían respetarme", agregó.
Al ser consultado sobre si sus dichos contribuyeron a "la grieta", señaló: "Yo no hablo con eslóganes. ¿Qué es la grieta? No tengo la más pálida idea. Yo hablo en un mundo de ideas, me considero una persona que opina, nunca llamé a periodistas 'asesinos'. Creo fundamentalmente en la libertad, que parece algo abstracto pero cuando se aplica a algunos les llama la atención. Me da gusto que cada uno opine lo que quiera, y mañana no les caiga la AFIP".


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