No todo son rosas en el universo del entretenimiento. Los memoriosos recordarán el episodio registrado en 1997, cuando un capítulo del animé «Pokémon» generó que casi 700 niños sufrieran ataques de epilepsia, provocados por el cambio rápido de colores en una escena. Aunque la tecnología ha evolucionado desde entonces, Nintendo, la misma compañía creadora de ese personaje, acaba de anunciar un aviso a los padres para que no permitan que sus hijos menores de 6 años utilicen su nuevo sistema de juegos en 3D, que permite ver imágenes tridimensionales sin la necesidad de utilizar anteojos especiales, aduciendo que en algunos casos ha provocado una serie de malestares a los usuarios tales como convulsiones, movimientos involuntarios de los músculos oculares, desorientación y hasta desmayos. La empresa japonesa no es la primera en brindar este tipo de avisos respecto de los nuevos sistemas, ya que Sony y Samsung han realizado lo propio respecto de sus productos 3D hace pocos meses. De acuerdo con la advertencia de Nintendo, una de cada 4.000 personas que utilizaron el sistema sufrieron algún tipo de episodio, y recomienda que los niños sean estrechamente supervisados por sus padres cuando utilicen su consola. Otras indicaciones incluyen que los usuarios permanezcan a la mayor distancia posible de la pantalla utilizada para jugar, que ésta sea lo más pequeña posible, que los jugadores se instalen en una habitación luminosa, que descansen por lo menos una vez por hora y que desistan de utilizar el sistema si no han dormido adecuadamente. Con motivo del estreno de «Avatar», a principios del año pasado, se generó una extensa polémica respecto del verdadero aporte de la tridimensionalidad al cine -y al entretenimiento en general-, al punto de que el veterano crítico Roger Ebert condenara la propuesta por considerar que no aportaba casi nada desde el punto de vista artístico, estaba diseñada sólo para generar mayores ganancias a la industria y constituía, en algunos casos, un riesgo para el bienestar de los espectadores. Pese a los avances del 3D en 2010, la realidad parece darle la razón.
Horacio Moreno
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