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Los tapó el agua

Boca empezó ganando con un anticipo ofensivo de Lisandro Magallán y River recién empató faltando 12 minutos, cuando Gastón Pezzella (puesto por Gallardo como delantero para cabecear) tomó un rebote en Orion, de un cabezazo de él mismo.
En el medio hubo un grave error de Mauro Vigliano que cobró penal porque vio mano de Fernando Gago, cuando la pelota le había rebotado en su cabeza y su pierna y no conforme con eso, lo expulsó por último recurso. Rodrigo Mora tiró el penal por arriba del travesaño, pero Boca jugó casi un tiempo completo con un hombre menos, por lo que esa decisión condicionó definitivamente el partido.
Boca había comenzado entendiendo mejor que River cómo jugar en ese campo de juego. Pelotazos largos, mucha lucha y tratar que la pelota no ruede por el piso, porque el agua la detenía.
River quiso jugar su fútbol característico y, salvo alguna jugada de Leonardo Pisculichi, nunca lo logró. Igual, cuando quedó con un hombre más tuvo las situaciones más claras como un cabezazo de Gabriel Mercado en un poste o un gol mal anulado a Teo Gutiérrez por posición adelantada de Carlos Sánchez.
En Boca se destacaron Meli, Chávez y Calleri por pelearlas todas y no dar ninguna por perdida.
En River, Leonardo Ponzio fue el emblema y Pisculichi el que le puso el poco de fútbol que tuvo el partido.
El empate, entonces, se puede considerar justo porque Boca tuvo que luchar mucho tiempo con un hombre menos y porque River nunca se dio por vencido.
De fútbol, hubo poco y nada. Lo tapó el agua. Se ahogó en un terreno que parecía enjabonado y que, por suerte, no produjo ningún lesionado, a pesar de los porrazos.



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