Los herederos del empresario Roberto Marinho, que impulsó el gran crecimiento del grupo de medios construido en torno al diario O Globo en los años 1960 y fallecido en 2003, acaban de ser señalados como el clan familiar más rico de Brasil. Esto no sólo en el sector de las comunicaciones, sino entre toda la economía del país.
Así surgió del ranking que difundió el lunes la revista de negocios Forbes, que puso al frente las fortunas combinadas de los tres hijos de Roberto Marinho: João Roberto, Roberto Irineu y José Roberto.
Forbes adjudicó a los tres Marinho nada menos que 28.900 millones de dólares, lo que demuestra que la Red Globo no es solamente uno de los grupos empresariales más poderosos e influyentes de Brasil, sino el que más ganancias genera a sus accionistas.
Así, dejaron bien atrás a los hermanos Joseph y Moise, del banco Safra, y a la viuda Lily Safra, con un total combinado de 20.100 millones de dólares. En tercer lugar aparece la familia Ermírio de Moraes, do conglomerado industrial Votorantim, con 15.400 millones.
Esa posición de privilegio revela la voluntad de los Marinho en mantener el actual estado de cosas en el sector de las telecomunicaciones. En un amplio cruce de propiedades entre concesiones de TV abierta, canales de cable por suscripción, provisión de internet, diarios y revistas, el grupo no tiene competidores del mismo porte.
Coincidentemente, en una de las críticas más duras sobre la concentración de las pautas publicitarias que se hayan conocido, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva recordó el lunes durante la apertura del 2º Encuentro Nacional de Diarios del Interior, que la mejor distribución de las inversiones federales en publicidad están ayudando a democratizar la información.
Asimismo, no dejó de recordar que el Código Nacional de Telecomunicaciones data de 1962, cuando no había una emisora de televisión dominante ni un público tan amplio.
No existían entonces preocupaciones sobre cómo impedir la emergencia de un oligopolio en el sector señaló Lula, quien llamó la atención sobre el envejecimiento de una legislación cuya reforma encuentra en el grupo Globo su mayor obstáculo.
Lula dijo que desea que se apruebe una ley de medios en el próximo Gobierno.
Ante los representantes de los diarios de interior brasileño, Lula afirmó que "uno de los cambios más importantes que hicimos en estos once años fue democratizar el criterio de programación de la publicidad oficial. En ese sentido, recordó que cuando comenzó su Gobierno en 2003, "la publicidad oficial llegaba a 249 radios y diarios". "En 2009, el Gobierno federal ya estaba anunciando en 4.692 radios y diarios de todo el país", agregó.
Según él, los diarios y maquinarias televisivas sólo buscan defectos y ocultaron los resultados de los programas de ayuda social. "Cuando (el plan) Luz para Todos llegó a 15 millones de personas, un gran diario tituló en su primera página: 'Un millón de brasileños todavía viven sin luz", recordó. "Está publicado, o es un invento", remató.
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