- ámbito
- Edición Impresa
Malvinas presente en la Bienal veneciana
Cristina de Kirchner con el arquitecto Clorindo Testa, quien diseñó el pabellón permanente que la Argentina tendrá en la Bienal de Venecia.
El espacio restaurado demandó un millón y medio de euros y su puesta en marcha se concretó mediante el corte de cintas que realizó Timerman, acompañado en Venecia por la embajadora Magdalena Faillace y los curadores de la muestra, Enrique Cordeyro y Hernán Bisman. Cristina señaló que la muestra comienza con el Museo del Bicentenario y «después de repasar todo el país, mostrando la diversidad, la integración, los últimos concursos de arquitectura de las últimas décadas, pone el eje en la reivindicación de la soberanía territorial de Malvinas», para redondear con que «Malvinas está en todas partes». En este caso el pabellón, mandado a restaurar por el gobierno, funcionó también como otro foro para --como anticipó ayer este diario en «Charlas de Quincho»-- «no bajar el tono de la campaña Malvinas».
Junto a Timerman también estuvo el presidente de la Bienal de Venecia, Paolo Baratta. En el inicio de la videoconferencia, la Presidente destacó la labor de Testa y recordó que en 1895 se inauguró la muestra en Venecia, que «es la importante del mundo», y este año recién «por primera vez la Argentina tiene un pabellón permanente en la historia de la Bienal».
«Este pabellón no es cualquier pabellón. Se nos dio un lugar en los salones donde estaban los arsenales», dijo. «Cuando se construyó en Italia, en el año 1570, vivían Miguel Angel y Leonardo Da Vinci. Fue en pleno auge del Renacimiento italiano y por primera vez tenemos un pabellón en comodato donde va a exponer el arte argentino». Timerman recordó que la Presidente dio el mandato de que «había que proyectar la cultura argentina al mundo» y destacó que uno de los «grandes acontecimientos es inaugurar este pabellón. Es una muestra federal, que comienza con el Museo del Bicentenario, con la participación de todas las provincias, con los principales edificios de arquitectura, y culmina con una muestra de nuestras Malvinas, con la primera instalación española y argentina antes de la invasión inglesa».
El pabellón, de 500 metros cuadrados, entró en posesión de Argentina el año pasado con un contrato de 22 años, poniendo fin a un siglo de mudanzas en los distintos sitios de la Bienal de Arte, generalmente en compañía de otros países latinoamericanos. Situado en lo que era el Salón de Armas del Arsenal, donde desde el siglo XVI Venecia construía las naves con las que dominaba todo el Mediterráneo Oriental, el pabellón fue refaccionado por los arquitectos de la misma Bienal. Pero la instalación propiamente dicha corrió por cuenta de Clorindo Testa.
Titulada «Identidad en la diversidad», la instalación se propone trazar un cuadro histórico de la arquitectura argentina a partir de las influencias externas hasta desembocar en un lenguaje propio. Baratta recordó la visita de Cristina de Kirchner, el año pasado, al Arsenal, en oportunidad de la inauguración de la Bienal de Arte.
Esta 13° Bienal consta de 69 proyectos de 109 autores y la participación de 55 países y está curada por el arquitecto inglés David Chipperfield, con el título de «Common Ground» (Territorio Común). Perú, Angola, Kosovo y Kuwait y México se presentarán por primera vez.
Si bien se la Bienal da amplio espacio a figuras de la arquitectura mundial como el portugués Alvaro Siza Vieira (León de Oro 2012 a la carrera), Peter Eisenman, Norman Foster, Rem Koolhaas y Zaha Hadid, su objetivo es, según Baratta, «redimensionar el papel del arquitecto superstar que debe renunciar a su narcisismo para dar mayor espacio a la creatividad ajena». Chipperfield se propone una reflexión sobre la arquitectura, su complejidad y su relación con la sociedad que la comisiona pero que al mismo tiempo es condicionada por ésta y también un diálogo sobre lo que los arquitectos tienen en común.
Cada arquitecto y cada estudio presentaron propuestas e instalaciones originales creadas especialmente para la Bienal, llamando a colaborar en ellas a otros colegas y compartiendo ese «territorio común» que se proponía la Bienal. La iraquí Zaha Hadid, uno de los grandes nombres de la arquitectura mundial, declaró que decidió mostrar «la influencia que han tenido en mi obra los ingenieros que me ayudaron a crearla».


Dejá tu comentario