6 de diciembre 2011 - 00:00

Maná no defraudó a sus fans

«Fher», el seductor cantante de Maná, una banda que sostiene su éxito hace muchos años haciendo músicas identificables y pegadizas pero con un fuerte apoyo en lo rítmico.
«Fher», el seductor cantante de Maná, una banda que sostiene su éxito hace muchos años haciendo músicas identificables y pegadizas pero con un fuerte apoyo en lo rítmico.
Tour «Drama y luz». Maná: J.F. Olvera Sierra (voz), J. Calleros Ramos (bajo), S. Vallín Lorea (guitarra) y A. González (batería). Con F. Vallín Lorea (guitarra), J.T. Díaz (teclados) y H. Quintana Toledo (percusión, coros). (Estadio Vélez, 3 y 4 de diciembre).

Algo después de que el rock and roll se transformara sencillamente en «rock» y empezara a abarcar un montón de cosas diferentes, apareció una nueva división, la que habría entre ese rock y el pop. Rápidamente, la prensa y la industria se apoderaron de los términos. Hubo estudiosos de los fenómenos sociales que intentaron explicarlo y establecer pautas. Se supuso que el rock era más «genuino» en su concepción, más espontáneo y menos industrial, más apoyado en lo rítmico y en los sonidos sucios, menos mercantilizado y condescendiente, más relacionado con lo interior, y que tenía letras que hablaban de cosas más importantes y profundas. Por oposición, al pop le tocaría todo lo contrario. Y en esa división y descripción «objetiva» de contenidos, este último quedaba obviamente en inferioridad de condiciones.

Nada más lejos de la realidad. Porque hay de todo en todas partes y esa supuesta diferencia es prácticamente una fantasía del mercado cuyo análisis excede los límites de esta nota.

Pero la introducción viene a cuento de una banda mexicana, tremendamente exitosa, que se sostiene desde hace muchos años y que tiene una muy larga fila de seguidores en nuestro país (dos Vélez y shows en Mendoza, Rosario, Córdoba y Corrientes en el marco de la sección argentina de su gira). Es que quienes los venden como un grupo pop se equivocan; y quienes los descalifican por eso -más allá de que haya una multitud que los elige a diario- también se confunden.

Maná es un cuarteto que precisamente se ha hecho grande cabalgando entre cosas distintas, con canciones que en muchos casos no aportan a la gran poesía latinoamericana pero que pretenden comunicar inquietudes y sentimientos, con músicas que tienden a ser identificables y pegadizas pero con un fuerte apoyo en lo rítmico, con un personaje como el cantante Fher que enamora a las chicas (y explota la situación), pero que además sabe hacer su trabajo con la voz, con un conjunto que tiene al baterista Alejandro González como a una figura carismática que se engolosina haciendo solos excesivamente largos, con una puesta de gran show internacional pero sin dejar de hacer un concierto.

El fin de semana, los fanáticos del Indio Solari celebraron en Tandil la «rockeridad» de su ídolo, que hizo estallar de público la ciudad. En Buenos Aires, los mexicanos llenaron por dos noches la cancha de Vélez con su pop/rock que incluyó una mezcla de viejos hits y unos cuantos de los títulos del disco «Drama y luz» que vinieron a presentar. Ambos cumplieron con la imprescindible necesidad de entretener (emocionar, divertir, entusiasmar) a sus públicos desde lugares que quizá no sean tan distintos. A lo mejor se trata simplemente de eso.

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