3 de mayo 2010 - 00:00

Martín Fierro

Palermo ya cabeceó al arco, de espaldas y aprovechando la poca reacción de Gabbarini.
Palermo ya cabeceó al arco, de espaldas y aprovechando la poca reacción de Gabbarini.
Uno se jugaba una final, el otro era el rival que el fixture le marcaba. Pero cambiaron los roles sobre la marcha. Independiente empezó con actitud de campeón, llevándose por delante a Boca por la habilidad de Piatti, y por el peligro que siempre representa dentro del área Silvera, pero desde la paciencia y desde la jerarquía algo oxidada, Boca fue creciendo a pesar de la desventaja parcial por el gol de Piatti. El empate inmediato de Luciano Monzón fue el inicio de la remontada, comandada por Riquelme y por su categoría interminable. Al rato de la igualdad, a Palermo le cayó desde el cielo (literal, por la altura que tomó el rebote) una pelota que inexplicablemente Gabbarini tardó demasiado en intervenir y que el nueve xeneize transformó en su grito 222, luego de acertarle de espaldas al arco con el techo de la cabeza.

Desde ahí Independiente corrió el partido desde atrás y ni siquiera se acercó a la remontada. Porque Boca en cada contra sacaba credenciales y si no lo hacía realidad en la red rival era por chocar una y otra vez con Tuzzio y Mareque (el mejor jugador de los locales), si no la diferencia hubiera sido mayor. Hasta que Mouche (entró por Gaitán) hizo todo bien en la jugada, con zurdazo al ángulo incluido y todo mal en el festejo que le terminó valiendo la tarjeta roja. 3 a 1 y asunto cerrado. Ni el penal inexistente que vio Laverni y que Núñez cambió por gol le dieron esperanza a los de Gallego.

Los números, los mismos que a Independiente ya no le cierran para el título, lo avalan a Roberto Pompei en su puesto de DT. Jugó cuatro, de los cuales ganó tres, incluido el triunfo de visitante luego de 13 partidos sin festejar en esa condición. Sin embargo las chances de «Tito» de mantenerse en el cargo son remotas; el futuro de Boca tiene los nombres de Miguel Ángel Russo y Claudio Borghi, en ese orden, con resaltador. Las próximas semanas empezará a definirse quién será el elegido. Mientras tanto, el haberle amargado el campeonato a un clásico rival tiene buen sabor. No es poco.

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