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Martín Fierro
Palermo ya cabeceó al arco, de espaldas y aprovechando la poca reacción de Gabbarini.
Desde ahí Independiente corrió el partido desde atrás y ni siquiera se acercó a la remontada. Porque Boca en cada contra sacaba credenciales y si no lo hacía realidad en la red rival era por chocar una y otra vez con Tuzzio y Mareque (el mejor jugador de los locales), si no la diferencia hubiera sido mayor. Hasta que Mouche (entró por Gaitán) hizo todo bien en la jugada, con zurdazo al ángulo incluido y todo mal en el festejo que le terminó valiendo la tarjeta roja. 3 a 1 y asunto cerrado. Ni el penal inexistente que vio Laverni y que Núñez cambió por gol le dieron esperanza a los de Gallego.
Los números, los mismos que a Independiente ya no le cierran para el título, lo avalan a Roberto Pompei en su puesto de DT. Jugó cuatro, de los cuales ganó tres, incluido el triunfo de visitante luego de 13 partidos sin festejar en esa condición. Sin embargo las chances de «Tito» de mantenerse en el cargo son remotas; el futuro de Boca tiene los nombres de Miguel Ángel Russo y Claudio Borghi, en ese orden, con resaltador. Las próximas semanas empezará a definirse quién será el elegido. Mientras tanto, el haberle amargado el campeonato a un clásico rival tiene buen sabor. No es poco.



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