La economía se venía desacelerando desde antes de la escalada con Kiev por el apoyo dado por Moscú a los secesionistas de la región de Crimea.
La tensión generó la peor confrontación diplomática entre Moscú y los países occidentales desde la Guerra Fría, aunque actualmente los intereses económicos de ambas partes están mucho más interconectados que antes del derrumbe del comunismo a inicios de los años 90.
Las sanciones anunciadas ayer por Bruselas y Washington, dirigidas únicamente a personalidades y no a empresas, fueron consideradas modestas por Moscú, donde la Bolsa cerró con una fuerte recuperación. Pero los occidentales aseguraron estar dispuestos a ir más allá y los economistas temen un impacto difícil de absorber.
"Una recesión es difícil de evitar", resumieron ayer los analistas de la banca pública VTB Capital, que prevén una contracción de la economía en el segundo y el tercer trimestres y un crecimiento nulo del PBI ruso en todo el año. "Varias señales demuestran que la economía está golpeada por la incertidumbre. Las empresas aplazan sus inversiones y los consumidores aplazan sus gastos no indispensables", explicaron.
El rublo cayó más del 12% ante el euro desde principios de año, provocando el riesgo de una espiral inflacionaria y de un freno del consumo. La cotización de la moneda es seguida de cerca por una población habituada a las dramáticas devaluaciones desde el desmembramiento de la URSS.
Para Neil Shearing, de Capital Economics, las sanciones contempladas hasta ahora -dirigidas más a altos responsables que a las empresas- deberían tener "repercusiones limitadas". "Pero el efecto indirecto, como una anticipación de nuevas sanciones más duras, podría provocar más daños", apuntó.
El exministro ruso de Finanzas Alexéi Kudrin, muy respetado en círculos internacionales, advirtió que el movimiento ya comenzó. "Los créditos contraídos por nuestras empresas en el extranjero se elevan a 700.000 millones de dólares. Hoy esto empieza a reducirse, porque muchas líneas de crédito se anularán y algunos proyectos conjuntos se paralizarán", explicó.
Sin embargo, los economistas apuntan a la falta de inversiones como principal motivo del estancamiento de Rusia (el 1,3% en 2013 contra el 3,4% en 2012 y el 4,3% en 2011). El país se había beneficiado a principios de los años 2000 de una recuperación de la capacidad de producción y de la suba de los precios de los hidrocarburos, pero las autoridades admiten que el modelo está agotado.
Petróleo, automóviles, trenes, defensa, agroalimentación, obras públicas: en casi todos los sectores, las grandes empresas rusas se asociaron a multinacionales occidentales para modernizarse, aunque Moscú trate de reorientar su economía en dirección a Asia.
Moscú, de hecho, convirtió la mejora de su atractivo para los inversores extranjeros en una prioridad de los últimos años, usando como vitrinas eventos internacionales como la cumbre del G-20 de San Petersburgo el año pasado y sobre todo los Juegos Olímpicos de invierno de este mes en Sochi. Esos esfuerzos se dilapidaron con la actual crisis y Rusia parece resignada a encarar tiempos difíciles.
La sorprendente caída reciente del valor de la deuda pública estadounidense en manos de entidades extranjeras fue provocada, según analistas, por la repatriación por parte del Banco Central de Rusia de parte de sus activos para proteger sus reservas. "Hemos entrado en un juego que ya no es únicamente político, sino también económico. Eso demuestra que Rusia está preparada para sanciones más severas: el guión a la iraní, comentó el diario económico Vadomosti.
| Agencia AFP |

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